Sirva como ejemplo que en Silicon Valley los niños no estudian informática en los colegios y solo recientemente un centro de bachillerato de Palo Alto optó por añadir esa asignatura. Una de las dificultades es que el profesorado con preparación escasea, según comentó Lynn Langit, desarrolla- dora de software, ex empleada de Microsoft y cofundadora de Teaching Kids Programming, una organización que diseñó su propio método para enseñar programación a maestros y alumnos, que imparte clases internacionalmente.
Dada la demanda de trabajadores en el sector de la tecnología, los titulados en Informática tienden a preferir un empleo en Google, Yahoo, Microsoft o Facebook antes que dedicarse a la enseñanza. Razones no faltan. Según estadísticas del Departamento de Trabajo, un informático ganó de media más de 90.000 dólares en el 2012, 61% más que un profesor de escuela.
Patrice Gans es una excepción. Licenciada y con un máster en Informática encontró su vocación como maestra cuando nació su hija y ahora ejerce en los Laboratory Schools, que pertenecen a la Universidad de Chicago, donde enseña conceptos de computación a niños de entre 10 y 11 años.
Gans utiliza programas visuales como Scratch, diseñado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) así como el robot infantil Bee-Bot, aunque la variedad de herramientas disponibles es amplísima, desde aplicaciones como Move the Turtle, a software como Kodu, Lego WeDo o App Inventor, por citar algunas. La paternidad fue lo que también le movió a Vikas Gupta, ex empleado de Amazon y Google, a fundar Play-i y desarrollar Bo y Yana, dos robots diseñados para que niños a partir de 5 años programen mientras juegan. Estos dispositivos no se comercializarán hasta el verano del 2014, pero se encargan por internet. efe