Opinión

Ciudad del Este a la hora de la verdad

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

“¡Mirá que increíble: siguen coimeando!”, exclamó mi sobrina Abi, al ver que los agentes de tránsito de Ciudad del Este obstaculizaban de propósito el paso de miles de vehículos por el Puente de la Amistad, formando un atasco infernal, mientras unos muchachos con chaleco verde y la inscripción “SGC - Servicio de Guía al Comprista” se acercaban a los automovilistas a ofrecerles la posibilidad de evadir la interminable cola, guiarles por un camino alternativo, cruzar laberínticas calles y el estacionamiento de un shopping, con la generosa ayuda de los mismos policías que no dejaban pasar a los de la fila, saliendo directamente en la cabecera del Puente de la Amistad, todo por el módico precio de diez reales o quince mil guaraníes.

Era el sábado 27 de abril DCZ (Después del Clan Zacarías), poco antes del mediodía. Faltaba una semana para las primeras históricas elecciones municipales tras la caída del reinado de la ex intendenta Sandra Zacarías y se suponía que las prácticas habían cambiado durante el fugaz gobierno de la nueva intendenta Perla Rodríguez. Pero no, la antigua estructura de la coima municipal para el paso del Puente de la Amistad, que ya ha sido denunciada mil veces por la prensa brasileña y paraguaya, seguía allí, viva y coleando, además fue mostrada otra vez por televisión el domingo 28, tras haber sido grabada con cámara oculta, en el programa periodístico AAM (Algo Anda Mal) por Telefuturo. Sandra ya no estaba, pero la corrupción cotidiana seguía igual.

El viernes anterior, en horas de la tarde, habíamos dado una vuelta por la zona costera del río Paraná y habíamos podido comprobar que el operativo de trasladar cientos de paquetes de mercaderías, prolijamente cubiertos con plástico negro, hasta los puertos clandestinos de los barrios Remansito o San Rafael, para ser cruzados ilegalmente en lanchas y canoas por el río hasta la costa brasileña en horas de la noche, seguía funcionando a mil. El esquema de corrupción que habíamos denunciado en una serie de reportajes de investigación en el 2009 –y del que ahora casi nadie habla– no ha variado absolutamente, aunque ya no esté la administración de los ZI.

Este es el panorama en que este domingo se llevarán a cabo unas extraordinarias elecciones municipales en Ciudad del Este, la antigua Ciudad Puerto Presidente Stroessner, tras la histórica caída del Clan Zacarías Irún, una versión triplefronteriza de la familia Lannister que venía gobernando la ciudad y la región desde hace casi dos décadas, con más habilidad que la de los líderes feudales de Game of Thrones, hasta que finalmente les llegó también la Larga Noche.

Por primera vez desde el 2001, el zacariismo, que se jactaba de ganar siempre las elecciones, esta vez estará ausente, al menos en forma directa. El oficialismo colorado actual estará representado por el candidato Wilberto Cabañas. Los principales referentes de la oposición: Teodoro Teddy Mercado, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), y Miguel Prieto, del movimiento Conciencia Democrática del Este (CDE), de nuevo irán divididos, disminuyendo la posibilidad de vencer al coloradismo, pero esa es también una práctica que resultará difícil de cambiar, a pesar de las muchas experiencias penosas de las anteriores elecciones.

Conozco Ciudad del Este desde hace mucho, he vivido y trabajado allí durante un buen tiempo y la siento particularmente como una de mis más queridas ciudades adoptivas. De aquella imagen inicial de tanta gente sacrificada y laboriosa, que se mataba trabajando desde horas de la madrugada y no les importaba mucho ni la política, ni las artes, ni la cultura, hemos ido reconociendo a una población cada vez más crítica y consciente, capaz de ser una multitud cerrando el Puente de la Amistad para exigir un cambio. Ojalá sus habitantes sean conscientes de que ese cambio habrá que construirlo paulatinamente, día a día, más allá del especial rito de depositar nuevamente un papelito en las urnas, este domingo.

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