En una entrevista exclusiva con Última Hora, indicó que la evidencia internacional demuestra que “los contribuyentes tienden a cumplir con sus obligaciones en la medida en que perciben equidad, transparencia y trato justo por parte de la administración tributaria”, y esa confianza, añadió, es clave para lograr un sistema sostenible que genere ingresos sin necesidad de aumentar la presión fiscal.
Señaló también que la creación de la Defensoría respondió a un diagnóstico institucional, ya que en Chile existían derechos tributarios reconocidos por ley desde 2010, pero no había un organismo encargado de hacerlos efectivos.
Así, la nueva entidad vino a equilibrar la relación entre el Servicio de Impuestos Internos (SII) y los contribuyentes, en especial de los pequeños y medianos empresarios que enfrentan limitaciones de recursos y conocimientos técnicos.
“La Defensoría surge como una instancia de equilibrio entre las potestades de fiscalización del SII y los derechos de las personas y empresas sujetas a tributación”, puntualizó.
El modelo chileno apunta a reducir las asimetrías entre el fisco y los ciudadanos, ofreciendo orientación, defensa y educación tributaria gratuita. Desde su instalación en 2022, ya atendió más de 5.000 consultas y llegó a más de 20.000 personas a través de talleres y campañas informativas.
utilidad. Su tasa de éxito en los casos defendidos supera el 75%, lo que evidencia su utilidad práctica para las micro, pequeñas y medianas empresas, según apuntó a su vez Pizarro.
Más allá de su papel jurídico, la Defensoría tiene un impacto económico directo, afirmando que la existencia de un organismo que supervise la relación tributaria y promueva la cultura fiscal permite que la administración tributaria concentre sus esfuerzos en la fiscalización de la evasión y los delitos, en lugar de destinar recursos a resolver trámites administrativos menores.
Esto se traduce en una gestión más eficiente del gasto público y en menores costos para los contribuyentes, que disponen de un canal especializado para resolver sus inquietudes sin necesariamente acudir a instancias judiciales.
“El que exista una Defensoría del Contribuyente ayuda a fortalecer la credibilidad, legitimidad y confianza hacia el sistema tributario. Los mayores ingresos tributarios en todos los países del mundo se producen por las declaraciones voluntarias; por eso, cuando existe una Defensoría que le da credibilidad al sistema, los contribuyentes tienden a cumplir de manera más consciente y responsable”, añadió.
Consultado sobre la posibilidad de replicar este modelo en Paraguay, consideró que es perfectamente viable siempre que exista una ley clara que defina los derechos del contribuyente y el ámbito de acción de la institución. Recomendó, además, priorizar la profesionalización técnica por encima del tamaño de la estructura.
Perfil. Pizarro es ingeniero civil industrial (Universidad de Santiago de Chile). Tiene un diplomado en Liderazgo y Habilidades Directivas.