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Chapo Guzmán, en el banquillo de EEUU

 

La vida del rey del cartel de Sinaloa (México) Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo, que se sienta desde ayer en el banquillo en Nueva York acusado de narcotráfico, fue una mezcla de violencia, drogas y lujos excéntricos, donde el mito, muchas veces, se ha impuesto a la realidad.

“De los pies a la cabeza es bajito de estatura, de la cabeza hasta el cielo yo le calculo su altura, porque es grande entre los grandes, a ver quién tiene duda”, así describe al el cantante Triguillo Palma, en una de las decenas de canciones (narcocorridos) en las que se ensalza en el norte de México al narcotraficante.

Nacido el 4 de abril de 1957 en Badiraguato (Sinaloa) y apodado el por su baja estatura, el todopoderoso emperador de las drogas se enfrenta ante un tribunal de Nueva York a cadena perpetua acusado de introducir 457 toneladas de estupefacientes en EEUU, entre otros crímenes relacionados con su actividad al frente del cartel de Sinaloa.

Conocido también por su excéntrica vida de lujo, plasmada no solo en canciones, Guzmán fue inmortalizado internacionalmente en la serie televisiva producida por Netflix y Univisión, que narra su ascenso y caída como traficante. El juicio que arrancó ayer lo hace entre fuertes medidas de seguridad, sesión centrada en la selección de los 12 miembros del jurado, que estuvieron alejados de las miradas del público. EFE

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