Esta prótesis fue prohibida desde hace meses en otros países, debido a que por su composición se comprobó que presenta riesgos de ruptura en el interior del organismo, poniendo en riesgo la salud de los implantados
Como medida de urgencia, Mussi recomienda que la cartera de Salud pregunte a los hospitales que realizan esta cirugía qué tipo de marcas de silicona utilizaron últimamente, para así avisar a los pacientes que podrían ser afectados con este implante.
Opinó además que tanto el defensor del Pueblo como las organizaciones de defensa del consumidor deben actuar en este caso, ya que en el país se usó bastante por ser uno de los productos de menor costo.
Mussi reconoció que el Ministerio de Salud no tiene capacidad para controlar cada una de las prótesis, ya que fueron patentadas a nivel internacional y están aprobadas por cumplir aparentemente con todas las medidas de seguridad. Por ello, dijo, se presuponía que todas las siliconas que estaban en el mercado eran prótesis buenas.
Mucha gente en su afán de abaratar costos optó por implantarse este producto. Sobre el punto, el médico señaló: “No siempre lo más barato es lo mejor, por lo general es lo peor”.
Recomendó a las personas que tienen la prótesis PIP realizarse los controles de rigor y que “se las saquen”, porque según las verificaciones de calidad han demostrado ser de muy bajo nivel.
SECUELAS. La silicona francesa PIP no tiene bioestabilidad porque no es cohesiva. Esto favorece a que el material pueda expandirse y circular por el organismo, alojándose en cualquier parte del cuerpo.
Entre las consecuencias que puede provocar la ruptura del implante, Mussi señala que puede generar ganglios, siliconoma o granulomas.
“Incluso la prótesis puede ir migrando hasta los órganos, como los riñones”, explicó el especialista, aclarando que en su caso nunca implantó este tipo de prótesis aunque admite que recibió ofertas en su tiempo.
Entre otras secuelas de la ruptura del implante mencionó aquellas relacionadas con las enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoidea y la esclerodermia; las que, con el tiempo, incluso pueden resultar fatales por el debilitamiento de las defensas que conlleva.
PAÍSES INSTAN A REFORZAR LOS CONTROLES
Los organismos de salud de Chile, España, Argentina y Francia llaman a las mujeres que se implantaron la silicona PIP que se acerquen a realizarse los controles y refuercen los estudios médicos para cerciorarse del estado de los mismos.
Este llamado se produjo luego de que la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de Productos de la Salud (Afssaps), decretara el 30 de marzo pasado la prohibición de la comercialización, distribución, exportación y uso de las prótesis mamarias de gel de silicona de la marca PIP (Poly Implant Prothése).
Fue en Francia que se reportó el aumento de casos de rotura de los implantes, por lo que aguardan que unas 30.000 francesas que tienen este tipo de aplicaciones acudan a su cirujano para verificar que no haya roturas.
En estos países se recomendó a los centros médicos y a los profesionales cirujanos el cese inmediato de los procedimientos quirúrgicos con el producto de la citada marca, como ya lo determinaron las autoridades colombianas, brasileñas, chilenas y argentinas.
Según los datos de la empresa PIP, en Chile, desde el año 2001, se han comercializado unas 1.110 pares de implantes, mientras que en Colombia solo en los últimos 15 meses se importaron 4.000 prótesis de dicha marca.
Las cifras arriba mencionadas podrían ser relativamente bajas, considerando que en Argentina cerca de 13.500 mujeres fueron implantadas con estas siliconas, según los registros.