Por Sergio Noe
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Patricia Stanley, titular de la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi), informó que en el 2015 inició el proceso de fiscalización de las entidades encargadas de los pagos a los artistas por las regalías de sus músicas. Este año saltaron sospechas de serias irregularidades en la gestión de Autores Paraguayos Asociados (APA), situación que explica en esta entrevista a ÚH.
–¿Cómo está el proceso de fiscalización a las entidades de gestión colectiva?
–Por primera vez el Estado hace una auditoría externa a las entidades de gestión colectiva. Para ello, se llamó a licitación el año pasado y en junio del 2015 inicia la fiscalización de entes vinculados a la música, como Autores Paraguayos Asociados (APA), Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos del Paraguay (SGP) y Entidad Paraguaya de Artistas, Intérpretes o Ejecutantes (AIE). Las mismas fueron auditadas por la firma AYCA. No podíamos impulsar la auditoría desde la Dinapi.
–¿Cuál es el fin último de la fiscalización que realiza la Dinapi en APA?
–Transparentar todo y que los autores cobren (sus regalías).
–¿El Estado tiene un rédito en la fiscalización?
–Absolutamente nada. Nosotros cobraríamos una multa, en caso de existir incumplimiento. El peor escenario para una entidad de gestión colectiva es la suspensión definitiva de su funcionamiento. Pero allí pierden todos y así dejaría de existir APA.
–¿APA estaría expuesta a un cierre definitivo?
–Obvio que sí. Esa sería la sanción máxima. También existe la facultad de cancelar el permiso por un año en caso de particular gravedad. Porque si no cumple el fin para el cual fue creada, se puede cerrar. De hecho, hay antecedentes en República Dominicana, donde se le canceló la personería jurídica a una entidad. Pero esta medida no le conviene a los autores paraguayos.
–Por todo lo que ocurre, ¿podría darse la suspensión?
–Yo no decido eso, porque no soy el juez sumariante. Yo voy a intervenir el día que se apele. Pero no puedo decir hoy si hay o no gravedad, porque no me entregan los documentos. O sea, el primer indicio de que algo anda mal es que no me dan los papeles. Porque el que nada debe, nada teme. Pero si hoy yo tengo todos los documentos podría decir que está perfecto, que es lo que pasó con la auditoría a la SGP y AIE, salvo observaciones mínimas.
–¿El caso de APA es distinto al de la SGP y AIE?
–En el caso de APA hay una abstención y eso es mucho más grave. Hay dos frentes en paralelo en las redes sociales. Por un lado dicen “salvemos a APA”. Estoy de acuerdo en que hay que salvarla, ya que es necesario que exista para los autores, porque la música y sus creadores son el alma de un pueblo. Por otro lado, hay una necesidad de un cambio en la institución y eso también es importante.
–¿Cambios en qué puntos?
–Nunca es bueno ni recomendable que una persona se quede 20 años en el poder en ningún lado. Lastimosamente tendemos a confundir las cosas. Yo no soy Dinapi, solo una funcionaria del Estado y el día de mañana prescindirán de mis servicios. Por eso digo que yo no soy Dinapi y (Alcides) Roa no es APA. Salvarle a Roa no es salvarle a APA. Lo que hay que preservar es la institución y transparentar absolutamente todo.
–¿Cómo sería esa transparencia?
–Hoy es impensable que no puedas ver lo que cobraste por Internet. Hoy, al Estado le exigen que se sepa en qué se gasta, ya que ustedes pagan nuestro sueldo. Los autores tienen el mismo derecho de saber lo que hacen con su dinero. ¿Cómo yo, si fuera autor, no voy a saber en qué concepto se le pagó a quién? Y no menos importante, ¿quiénes son mis funcionarios?, ¿a quiénes estoy contratando para que me cobren? Porque finalmente yo, si fuera autor, vivo de eso. Tenemos que poder vivir de la cultura y de la creación. Sin eso no hay un sustento para que crezca la cultura. Por eso hay que salvar a APA, pero hay que cambiarla, ya que el modelo de 1954 no es vigente hoy.