‘‘Esperamos de nuestros gobernantes decisiones que prioricen la justicia social, el acceso real a la educación, la salud, el trabajo digno, la tierra y la vivienda. Como prioridad ética y constitucional, esperamos también el respeto irrestricto a la vida y a los bienes de las personas, orientando las políticas públicas hacia los más desfavorecidos y descartados, expresó el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, al referirse sobre las expectativas y desafíos del 2026.
El purpurado paraguayo destacó que el ejercicio del poder público debe entenderse como un servicio al pueblo y no como un espacio de privilegios, ‘‘sustentado en el pleno respeto a la independencia y al equilibrio de los tres poderes del Estado”, afirmó, en referencia a la vigencia de la Constitución Nacional.
Martínez advirtió que la fragilidad institucional y la interferencia política en la justicia afectan directamente la convivencia democrática. Señaló que “una justicia sometida a intereses políticos o sectoriales deja de cumplir su misión esencial”, debilitando el Estado de derecho y erosionando la confianza ciudadana.
En ese marco, sostuvo que sin instituciones autónomas, responsables y transparentes no es posible garantizar una paz social duradera ni una democracia auténtica al servicio del bien común, especialmente para los sectores más vulnerables del país.
Entre las prioridades planteadas para el 2026, el cardenal reclamó saldar deudas históricas del Estado paraguayo. “Esperamos una decisión política firme y sostenida para la investigación y búsqueda de las personas desaparecidas a lo largo de estos años, una deuda pendiente que exige verdad, justicia y reparación”.
Asimismo, llamó a atender con urgencia la problemática de las adicciones y el narcotráfico, señalando que se trata de una realidad que golpea con fuerza a familias y comunidades enteras. “Esperamos una atención prioritaria a las adicciones y un combate sostenido y eficaz contra el tráfico de drogas”, acompañado de políticas integrales de prevención, tratamiento y reinserción social.
Elecciones. De cara a las elecciones municipales de octubre, Martínez exhortó a la dirigencia política a asumir con seriedad el momento histórico. “Esperamos que este año sea una oportunidad para elaborar y construir plataformas de políticas públicas serias y responsables, acordes a las realidades de cada distrito, y no promesas vacías, meramente electoralistas”.
El cardenal vinculó estas exigencias con una responsabilidad activa de la ciudadanía. “Del pueblo paraguayo, esperamos participación y compromiso ciudadano. No es tiempo de indiferencia ni de resignación”, sostuvo, al remarcar que la democracia se fortalece con una sociedad involucrada y vigilante.
Desde la Iglesia, afirmó que el compromiso comienza por una revisión interna y una presencia cercana a las realidades del pueblo. “No podemos vivir este tiempo desde la comodidad ni desde la distancia, sino desde una conversión permanente que nos permita servir mejor y caminar verdaderamente junto al pueblo”.
La misión pastoral –dijo– exige acompañar, escuchar y sostener la esperanza con gestos concretos, especialmente junto a los pobres, los descartados, los jóvenes sin oportunidades, las mujeres que sufren violencia, los pueblos indígenas y las familias en situación de precariedad.
En ese sentido, afirmó que la Iglesia está llamada a ser una voz libre y serena en la vida pública. “Queremos tender puentes, promover el diálogo y señalar con claridad todo aquello que hiere la dignidad humana y el bien común, sin partidismos ni intereses ajenos a nuestra misión pastoral”, expresó.
Martínez también llamó a reconstruir el tejido social desde una cultura del encuentro, capaz de vencer la indiferencia, la violencia y la polarización que afectan a la sociedad paraguaya.
Por último, manifestó su deseo de que el 2026 sea un año de diálogo sincero y convivencia pacífica. “La paz social no se impone, se construye con justicia, verdad y fraternidad”. Ese, concluyó, es el anhelo para este nuevo año. “Que el Paraguay avance como una patria donde nadie se sienta excluido y donde, entre todos, sepamos cuidar la dignidad, la esperanza y el futuro común”.
Como señaló el Dr. José Antonio Moreno Ruffinelli (abogado y político) en el año 2022, una justicia sometida a intereses políticos o sectoriales deja de cumplir su misión esencial, debilita el Estado de derecho y erosiona la confianza ciudadana.
Sin instituciones autónomas, responsables y transparentes no es posible garantizar una paz social duradera ni una democracia auténtica al servicio del bien común. Esperamos de nuestros gobernantes decisiones que prioricen la justicia social, el acceso real a la educación, la salud, el trabajo digno, la tierra y la vivienda.
Martínez pidió a los jóvenes no caer en la indiferencia con sus pares
“A los jóvenes que se sienten cansados, desilusionados o heridos, quiero decirles ante todo que no están solos y que su vida vale”, dijo el cardenal al dirigir un mensaje a adolescentes y jóvenes que atraviesan situaciones de dolor, adicciones. Afirmó que, incluso cuando parece que todo está perdido, “la esperanza no se ha apagado”.
En su reflexión, resaltó que “los jóvenes, adolescentes y niños son los privilegiados del pesebre nacional” y los definió como protagonistas del presente y del futuro del país. Señaló que participar en la vida social “no es solo votar”, sino comprometerse, informarse, organizarse, servir y “cuidar lo común”, advirtiendo que “la resignación deja el campo libre a los peores”. Llamó también a la responsabilidad entre pares y pidió no caer en la indiferencia.
“Los necesitamos como buenos samaritanos de sus propios compañeros”, sostuvo, instando a detenerse, escuchar y acompañar, y a crear ambientes sanos “donde no haya abusos de poder, ni manipulaciones de conciencia, ni abusos espirituales”.
Antes de su viaje a Roma para el consistorio, remarcó que “la cultura del cuidado es inseparable del bien común” y que una comunidad que cuida y protege “sana y fortalece la convivencia”.