08 abr. 2026

¿Cárceles públicas o privadas?

La Ley de Alianza Público-Privada (APP) contempla la privatización de las cárceles. ¿Conviene privatizar las cárceles? Creo que no, y me parece muy razonable el fallo de la Corte Suprema de Israel que lo declaró inconstitucional. El argumento principal de la Corte es la contradicción entre las empresas privadas, que quieren ganar más dinero, y los derechos básicos de los ciudadanos.

En un sistema privatizado, el Gobierno le paga a la empresa una cierta cantidad de dinero por cada preso; cuantos más presos, más dinero. Esto hace que, por infracciones menores, se encierre a una persona, con perjuicio para ella y sin beneficio para la sociedad. Los hijos de los presos, y especialmente de las presas, tienen mayores posibilidades de convertirse en presidiarios.

Los Estados Unidos, país líder en la privatización, tiene el mayor número de presos del mundo: 2.239.000 (le sigue China, con 1.640.000). El sistema carcelario se extiende a las escuelas, donde se esposa y arresta a niños por mala conducta. Dennis Rivera, de cinco años, fue esposado y preso por portarse mal en una escuela de Nueva York. Otra escuela neoyorquina mandó presa a Alexa González, de doce, por escribir en un banco de la institución. En la ciudad de Meridian (Mississippi), los niños de diez años para arriba pueden ser encarcelados por varios días por tirar maníes o no llevar la ropa exigida.

No todas las escuelas son así, pero sí son bastantes las que, en vez de apercibir a los alumnos, llaman a la policía para que imponga disciplina. Las consecuencias de tanta severidad son negativas: bajan las notas y aumenta la deserción escolar. Por eso ya existe una reacción contra el sistema.

También los adultos se exponen a ir presos sin motivo. En Nueva York, apresaron a tres estudiantes negros que esperaban un ómnibus. En Los Ángeles, apresaron a un juez porque no tenía puesto el cinturón de seguridad en el auto. En Nuevo México, cuando la policía cree que uno esconde drogas en alguna parte del cuerpo, lo llevan a un hospital para que le hagan revisaciones anales o vaginales, y después le pasan la cuenta. En Arizona se apresa a los inquilinos que se atrasan en el pago de los alquileres; como la prisión por deudas está prohibida, el argumento es que no se los apresa por eso, sino por desacatar la orden de pagar. Sobre estos y otros abusos del sistema, es interesante el artículo de Chase Madar aparecido en la página web www.tomdispatch.com

Si así funciona un sistema carcelario privatizado en Estados Unidos, ya podemos imaginarnos cómo funcionará en el Paraguay, donde cualquier usurero del Mercado 4 les puede dar clases de usura a los usureros de Wall Street. La atorrantería local corregirá y aumentará esas atorranterías del Norte.

Como contrapartida, el sistema carcelario de los países escandinavos, que es público, trata a los presos mejor y consigue mejores resultados. Suecia tiene una población penal más baja (proporcionalmente) y ahora van a cerrar cárceles porque ha disminuido el número de presos.