Si bien el gremio acompañó el proceso de negociación y consideró aceptable el texto consensuado en diciembre de 2024, alertó que los últimos cambios introducidos por el bloque europeo podrían limitar seriamente el potencial de crecimiento del sector productivo paraguayo.
Así lo manifestó Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, quien recordó que el acuerdo alcanzado a fines del año pasado “no era perfecto, pero era aceptable”.
Sin embargo, explicó que días antes de la firma prevista en Foz de Iguazú, la Unión Europea incorporó salvaguardas que no fueron discutidas ni negociadas entre las partes.
“Estas medidas básicamente borran con el codo lo que se escribió con la mano. Un acuerdo de este tipo debe generar confianza y previsibilidad para crecer en los mercados”, señaló Pastore.
En ese sentido, explicó que las salvaguardas establecen límites automáticos si las exportaciones crecen más de un 5% en volumen o si los precios caen en igual proporción, en un contexto internacional en el que las variaciones de precios son naturales.
Desde la Capeco advierten que estas restricciones afectan especialmente a Paraguay, cuya principal fortaleza es la producción de alimentos. “Ya desde el inicio se está poniendo un techo demasiado bajo al crecimiento potencial que podríamos tener con este mercado”, sostuvo.
Pastore también cuestionó la forma en que se introdujeron estas medidas. “No fueron conversadas, no fueron discutidas ni negociadas, y eso no nos parece correcto”, remarcó, aunque aclaró que el gremio espera que el acuerdo finalmente resulte positivo para las economías involucradas.
fuerte oposición. Respecto al futuro del proceso, recordó que el acuerdo aún debe ser ratificado por los parlamentos tanto de la Unión Europea como de los países del Mercosur, instancia en la que podría definirse su alcance final.
En Europa, señaló, la oposición de países como Francia, Polonia, Hungría e Irlanda ha sido firme, especialmente por la presión de los sectores agrícolas.
“Francia tiene un sector agropecuario muy fuerte, que permanentemente se manifiesta y se opone a este tipo de acuerdos”, explicó.
A nivel regional, destacó que el Poder Ejecutivo paraguayo ha sido claro en que no se firmará ningún acuerdo que vaya en contra de los intereses de los productores nacionales.
Reglamento 115. Con relación al reglamento europeo 1115, Pastore indicó que, más allá de su carácter formal, en la práctica funciona como una barrera paraarancelaria que afecta no solo al Mercosur, sino a todos los países proveedores de la Unión Europea. “Son herramientas que utilizan para proteger a sus propios productores”, afirmó.
Sobre las protestas de los agricultores europeos, especialmente en Francia, el director ejecutivo de la Capeco sostuvo que no representan una novedad.
“Reclaman subsidios y promueven políticas cada vez más proteccionistas. Frente a un Mercosur que es altamente eficiente en la producción de alimentos. Temen perder espacio”, concluyó Pastore, quien advirtió al mismo tiempo que, a largo plazo, serán los consumidores europeos quienes terminarán pagando el costo, con precios más elevados de los alimentos.
ARP pide que exigencias se reflejen en mejores precios
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad para el sector ganadero paraguayo, principalmente por la posibilidad de ampliar mercados y acceder a destinos que pagan mejores precios por la carne.
Sin embargo, desde la Asociación Rural del Paraguay (ARP) advierten que los beneficios solo se concretarán si las mayores exigencias vienen acompañadas de una compensación económica para el productor.
Daniel Prieto, presidente de la ARP, señaló que Paraguay ya cuenta con acceso al mercado europeo, pero que el acuerdo podría otorgar ventajas adicionales. “Es un gran paso ampliar los mercados. Paraguay ya tiene acceso y podría tener más ventajas”, afirmó.
No obstante, expresó preocupación por la reglamentación paralela que la Unión Europea pretende aplicar por fuera del acuerdo, en particular la Resolución 1115, vinculada a exigencias ambientales y de trazabilidad.
“La Resolución 1115 genera limitaciones y es un tema que todavía hay que discutir, más aún cuando la propia Unión Europea tiene demoras en su implementación”, sostuvo.
Desde la óptica del productor, Prieto indicó que cumplir con estas exigencias es posible, pero advirtió que el problema central pasa por los incentivos. “Desde el punto de vista del productor es posible cumplir, siempre que los precios reflejen el esfuerzo. Hoy la industria no reconoce ni valora monetariamente la diferenciación”, cuestionó.
En ese sentido, manifestó la expectativa de que el acuerdo con la Unión Europea contribuya a mejorar la posición del productor ganadero. “Esperamos que con este acuerdo esa situación pueda cambiar, porque al final, como en todo, los incentivos son los que tienen la palabra”, remarcó Prieto.