CIUDAD DEL ESTE
El Partido Colorado, la fuerza política más tradicional de Ciudad del Este, atraviesa una crisis interna que amenaza con redefinir su estructura y sus liderazgos.
Pasan los días y en todos los niveles de la dirigencia reina el caos y el silencio. La derrota del 9 de noviembre pasado no solo dejó heridas abiertas, sino que convirtió la fragilidad interna en un fenómeno visible para la ciudadanía.
Desde la fundación de esta capital departamental en 1957, el Partido Colorado se sostuvo bajo un rígido esquema jerárquico, en el que los nombres de peso marcaban la pauta y las seccionales operaban con relativa armonía. Sin embargo, desde 2019, esa estructura comenzó a desmoronarse, acumulando derrotas en tres elecciones municipales a manos de Yo Creo y sus aliados.
La herida estaba abierta, y lo ocurrido el 9 de noviembre solo profundizó la crisis.
Dirigentes de diferentes sectores coinciden en que “el desbande es general”, con reclamos que van desde la insuficiencia de recursos hasta la falta de apoyo político durante la campaña. La frustración crece, y con ella, la sensación de vacío de liderazgo.
AUSENCIA. Lo que más preocupa a los cuadros históricos es la falta de una figura capaz de ordenar las filas y trazar una estrategia de cara a las internas municipales de 2026.
La disputa por responsabilidades se convirtió en el centro del debate interno, dejando en suspenso cualquier hoja de ruta coherente.
Entre los nombres que antes concentraban poder, hoy predomina el silencio. Los hermanos Roberto y Luis González Vaesken, piezas clave en la dinámica interna, parecen distantes.
Roberto fue visto vacacionando en un destino desconocido, mientras Luis se concentra en su labor legis- lativa en la Cámara de Diputados, sin involucrarse públicamente en la crisis.
La figura de Luis se asocia más a Presidente Franco, donde la situación de los colorados tampoco es favorable. Sin embargo, muchos lo consideran como la cabeza visible de la disidencia colorada en Alto Paraná.
Mientras tanto, el intercambio de reproches entre el senador Javier Zacarías Irún y el ex candidato a intendente Roberto González Vaesken parece haber cesado momentáneamente, aunque la tensión persiste en los niveles de base.
El malestar también se hace sentir en las seccionales, donde las quejas son constantes y se percibe la ausencia de liderazgo. Muchos locales partidarios se encuentran en estado de abandono por la falta de recursos.
Dirigentes de base aseguran que la carencia de medios financieros dificultó la labor durante las últimas elecciones municipales, obligando incluso a algunos a costear personalmente combustible y otros gastos de transporte.
NOMBRES. En medio de este vacío, comienzan a sonar nombres como eventuales precandidatos a la intendencia para las elecciones municipales de 2026.
Entre ellos figuran el ex cónsul en Puerto Iguazú, Argentina, Magno Álvarez; Rubén Azcona; Richard Alfonso, actual concejal; el neumólogo Carlos Pallarolas, y Juan Ángel Núñez.
Hasta el momento, solo Álvarez y Azcona confirmaron su intención de postularse. La posibilidad de Roberto González Vaesken parece prácticamente descartada.
Entre los perfiles emergentes destaca el pediatra Federico Schrodel, actual director de la Décima Región Sanitaria.
Consultado al respecto, confirmó que recibió la propuesta, aunque aún no ha tomado una decisión. Admitió, eso sí, que toda su familia es tradicionalmente colorada.
Otro feudo. Mientras se torna incierto el escenario en el Este, con relación a la ANR, con miras a las municipales, la concentración ahora mismo se traslada a otro feudo, que es el de Asunción. Es que el propio Miguel Prieto, quien potenció su figura, también se sumó a la pelea por capital.