07 ene. 2026

Canadá, el país de las disculpas

En los últimos 40 años, Canadá ha pedido de forma oficial perdón a diversas minorías por los “errores” cometidos en el pasado, lo que convierte al país norteamericano en el rey de las disculpas.

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Canadá es un país soberano de América del Norte, cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria federal. | Foto:

EFE - Julio César Rivas

Sin ir más lejos, el miércoles, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, pidió perdón en dos ocasiones en el Parlamento canadiense.

La segunda vez fue para intentar remediar el incidente que él mismo había ocasionado ese mismo día en la Cámara de los Comunes del Parlamento canadiense cuando intentó poner punto final a las tácticas dilatorias de la oposición forzando a un diputado a sentarse en su escaño.

Pero más importante para muchos fue la disculpa que Trudeau pronunció de forma solemne en la Cámara baja del Parlamento a la comunidad indio-canadiense poco antes del incidente con los diputados de la oposición.

“Hoy, tomo la palabra en la Cámara para ofrecer disculpas en nombre del Gobierno de Canadá por nuestro papel en el incidente del Komagata Maru”, empezó a decir Trudeau.

El primer ministro canadiense se refería a un evento sucedido hace más de un siglo, en 1914, cuando Canadá tenía en vigor políticas migratorias racistas para tratar de impedir la llegada de inmigrantes asiáticos.

El 23 de mayo de 1914, la embarcación Komagata Maru, con 376 pasajeros de origen indio, llegó a Vancouver, en la costa del Pacífico canadiense.

Las autoridades impidieron a los inmigrantes desembarcar y durante dos meses el barco estuvo fondeado en el puerto de Vancouver.

Finalmente, el Gobierno canadiense permitió la entrada en el país de 20 de los pasajeros y envió dos buques de guerra para escoltar fuera de las aguas territoriales canadienses al Komagata Maru.

Sin otra alternativa, el Komagata Maru navegó de regreso a India, donde las tropas británicas mataron a 19 de sus ocupantes.

“Canadá no es el único que es responsable por todos los trágicos errores que ocurrieron con el Komagata Maru y sus pasajeros, pero el Gobierno de Canadá era sin ninguna duda responsable por las leyes que impidieron que estos pasajeros inmigraran de forma pacífica y segura”, explicó Trudeau el miércoles.

“Por ello, y por todas las lamentables consecuencias que siguieron, pedimos perdón”, añadió de forma solemne mientras descendientes de algunos de los pasajeros del Komagata Maru miraban desde la tribuna del público de la Cámara baja.

La disculpa de Trudeau es de hecho la segunda que un primer ministro canadiense pronuncia por el incidente del Komagata Maru. La anterior la protagonizó el predecesor de Trudeau, el conservador Stephen Harper, aunque aquella no fue en el Parlamento.

La declaración de Justin Trudeau no sólo sirve para reconocer el error de las políticas canadienses de hace un siglo sino también para corregir en cierta manera un pecado de la familia Trudeau.

Cuando el padre de Justin Trudeau, Pierre Trudeau, era primer ministro del país en 1984, el líder del opositor Partido Conservador, Brian Mulroney, pidió al Gobierno una disculpa oficial por el tratamiento de los canadienses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

Entonces, Canadá ordenó el internamiento forzoso de 22.000 personas durante años simplemente por ser de origen japonés.

Pierre Trudeau se negó a acceder a la petición de Mulroney con la excusa de “entonces, ¿cuántos otros errores históricos tendrán que ser corregidos?”.

Cuatro años después, ya en el poder, Mulroney se levantó en la Cámara de los Comunes y ofreció la primera disculpa oficial de Canadá.

“El Gobierno de Canadá cometió un error al encarcelar, apropiarse de sus propiedades y privar de sus derechos a miles de ciudadanos de origen japonés. Pedir perdón es la única forma de limpiar el pasado”, declaró Mulroney.

Tal y como temía Trudeau, aquella disculpa abrió las puertas para otras, para algunos demasiado pocas y para otros más de las necesarias dado que otros países con más “pecados” no las pronuncian.

En 2006, Canadá se disculpó oficialmente por las tasas de entrada al país impuestas a inmigrantes chinos a finales del siglo XIX y principios del XX, parte de las políticas migratorias racistas para mantener la antigua colonia británica como un país de inmigrantes europeos.

En 2008, Canadá se disculpó por el tratamiento de la población indígena del país en la llamadas residencias escolares, un sistema de internados diseñado para “reeducar” a los aborígenes canadienses y borrar su cultura tradicional, en el que se torturó y tormentó a más de 150.000 indígenas.

Y en 2010, Canadá se disculpó por forzar en 1950 a un grupo de indígenas del Ártico, conocidos como inuit, a abandonar sus hogares para reasentarlos a 1.200 kilómetros al norte de su comunidad.

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