29 may. 2026

Campaña presidencial venezolana se caldea con acusaciones cruzadas

La antesala a la elección del sucesor de Hugo Chávez tomó un vertiginoso ritmo, cuando la oposición denunció planes para atentar contra su candidato y el oficialismo apuntó a que sus adversarios buscan alterar al pueblo.

REUTERS

CARACAS - VENEZUELA

Un día después de inscribirse como candidatos para los comicios del 14 de abril, los bandos que representan al heredero político de Chávez, Nicolás Maduro, y al líder opositor Henrique Capriles nuevamente cruzaron duras palabras, en una señal de que no se darán tregua durante la corta campaña.

La oposición, conformada por una treintena de partidos, denunció el martes un plan para agredir a Capriles.

“La información que tenemos, incluso de los propios servicios de inteligencia, es que planeaban agredir, planeaban atentar contra Henrique Capriles”, dijo a periodistas el jefe del comando opositor, Henri Falcón, también gobernador del estado Lara, sin brindar más información.

En la conferencia mostraron dos fotografías, en una de ellas se ven dos manos empuñando armas de fuego y apuntando contra un televisor en el que se ve a Capriles.

Capriles perdió en octubre la elección presidencial frente a Chávez, pero logró la mayor cantidad de votos de la oposición en años.

MISMA ESTRATEGIA. El oficialismo mantiene la misma estrategia de la anterior campaña, asociar a Capriles con sectores de derecha que buscan desarmar los multimillonarios programas sociales que montó Chávez para beneficiar directamente a la población de menores recursos con la enorme renta petrolera del país.

“Denunciamos con toda la responsabilidad que no notamos intención electoral por parte de algunos sectores de la ultraderecha”, agregó.

ÉL NO ES CHÁVEZ. El enérgico político de 40 años llama a su contendor Nicolás, a secas, y le recuerda que él no es Chávez.

En tanto, miles de personas continuaban despidiendo a su “presidente comandante”, cuyo féretro será trasladado el viernes desde la Academia Militar hasta el que será el Museo de la Revolución, enclavado en un bastión chavista de la capital.

El cuerpo embalsamado del m