18 may. 2026

Camino al éxito

Por Sergio Cáceres Mercado caceres.sergio@gmail.com

A veces decimos a bocajarro que en Paraguay se roba mucho, específicamente queremos decir que se roba mucho al Estado paraguayo. Sin embargo, esta observación que alegremente la repetimos en la calles, es desmentida por el mismo Estado cuando nos muestra la cantidad de procesados por desviar fondos, desfalcos, etc.,: son poquísimos. Así que en realidad no se roba tanto, y los que afirman lo contrario son unos reverendos mentirosos.

Entonces, ¿de dónde sale tamaña riqueza de ciertos personajes que coincidentemente pasaron por la administración pública, mientras ellos pasaban de ser de clase media-pobre a millonarios? Pues del trabajo honesto, tal como ellos mismo lo dicen. Nuestra administración de justicia no ha podido probar nada en su contra, por lo tanto son inocentes.

De esta reflexión pueden otra vez salir don conclusiones: que nuestro sistema de justicia no funciona y que es más que lucrativo acercarse al Estado para joderlo.

La primera conclusión es simplemente resultado de que no queremos aceptar tantos inocentes frente a lo que nos parece una esquilmación de las arcas de la cosa pública. Nos parece, y se dice también a bocajarro, que el sistema judicial está corrupto, de ahí tanta impunidad.

Recuerdo que cuando el Partido Colorado “cayó” se habló tanto de que por fin pagarían por sus pecados. Incluso, apenas un mes de asumido el gobierno de Lugo, se trajo al país al exprocurador peruano José Carlos Ugaz para dictar talleres para fiscales y auditores. El mismo se había destacado en la era pos-Fujimori al recuperar más de 250 millones de dólares robados al Estado peruano.

La señal era clara: el Estado paraguayo se preparaba con todo para recuperar lo que por derecho le pertenecía. A casi tres años de aquello, todo parece una simple bravuconada. ¿Quién ha devuelto lo robado o ha ido preso? A lo sumo, hay algunos procesados que ya sabemos cómo terminarán: sobreseídos o con el proceso fenecido.

A partir de todo esto comprendemos porque la segunda conclusión no es descabellada. Es lucrativo joderle al Estado, pues apenas se defiende. Solamente hacen falta hacer “bien la tarea”, y si por acaso atina a defenderse, no hay problema que un buen par de letrados, coimas y algunas chicanas lo solucionan todo.

Hacer negocios con el Estado, o entrar a administrar alguna de sus tantas dependencias, es el camino seguro al éxito en este bendito país que sigue teniendo recursos para desangrarse. Ahora se vienen los nuevos millones de Itaipú, millones que nos reponen porque los anteriores gobiernos fueron unos entreguistas que jamás atinaron a pedir lo que nos correspondía sino que por el contrario, ofrecieron nuestros recursos al peor postor.

Millones que van a ser administrados otra vez por esa misma gente, pues ¿alguien duda de que volverán al poder en las próximas elecciones? Ninguno de ellos está preso y este gobierno hace todo lo posible por perder a sus votantes. Así que preparemos que el desangre continuará en breve.