El sector, alejado de la idílica búsqueda del bienestar a través del refuerzo y cuidado de la imagen, se enfrenta hoy a la fuerte realidad del paro total de sus actividades.
Son 20.000 los profesionales que, como muchos de otros sectores resisten desde sus casas, pues, la naturaleza de sus trabajos no les permite volver. “Nos han paralizado económicamente, no producimos, no podemos generar ingresos”, refiere Rommy de Alhers, presidenta de la Federación de Empresarios de la Belleza (FEB), quien en su local cuenta con 133 trabajadores, en las áreas de cuidados de manos, pies, cabello y maquillaje.
Desde la FEB, organización que aglomera a los empresarios de la belleza de Asunción y Central, se encuentran en la búsqueda de alternativas y mecanismos que les permitan abrir sus puertas atendiendo a las normas sanitarias “Estamos avanzando con un protocolo que nos permita atender bajo normas estrictas de seguridad sanitaria”, refiere Rommy, quien destaca que están en conversaciones con referentes del Ministerio de Trabajo, a los que ya les presentaron una propuesta, en la búsqueda de la mejor solución. Las medidas no se alejarían de las ya impuestas desde el Ministerio de Salud, que promueven las distancias entre las personas y la higiene de manos e implementos. Y además se enfocarían específicamente a las necesidades del rubro.
Impulso. La necesidad ya se siente entre los prestadores de servicios, que dependen de los ingresos diarios. “No tenemos subsidio alguno”, destaca Rommy. Al momento de referir que para mantener sus salones de belleza con la calidad y la cantidad de empleados, serán necesarios prestamos. “Y pedimos del Estado que flexibilicen los créditos con un año de gracia, para poder salir de esta situación”, propone. Destacando que tendrán varias obligaciones económicas acumuladas, tras más de un mes sin movimientos.
Y se pregunta, qué pasara con el mercado una vez que reinicie, volverán a un nuevo mundo sin eventos sociales, los que no volverán a la normalidad, en un tiempo, según se estima a nivel mundial. “Será que me va ir bien, esto es una oscuridad es un murallón que no sabemos, cómo vamos a pasar”, enfatiza. Y recalca que necesitan volver a trabajar. “Queremos volver y somos los primeros en pensar en hacerlo cuidando de todos, tanto de los funcionarios como los clientes, queremos hacerlo bien como se debe”, concluye.
Campaña internacional. En redes sociales trascendió la campaña bajo el conjunto de hashtag (llamadores de internet) No Toco Mi Cabello; y Yo le Espero a Mi Estilista, la iniciativa busca apoyar a los trabajadores de la belleza. La propuesta es volver a los salones cuando las medidas sanitarias así lo permitan, e incluso fueron más allá promoviendo la compra de paquetes de servicios a ser utilizados una vez que se puedan volver a las citas de belleza. Se ofrecen cortes, tratamientos capilares, tintes y cuidados de manos y pies en paquetes pagados por anticipado, bajo la premisa de colaborar con el sustento de los profesionales que dependen de los clientes.
En Paraguay, todavía no existe una fuerte adherencia al movimiento, pero sí, Rommy de Alhers comenta que la idea es sumarse próximamente. “Estamos al tanto de la campaña, somos parte de ella y nos estamos organizando para llevarla a nivel nacional” comparte.
En tanto, con las flexibilizaciones de la cuarentena, esperan ir poco a poco, caminando hacia la normalidad. Y que, el estudio de las alternativas de seguridad sanitaria, les permitan volver a tomar las tijeras, peines, secadores, brochas y rizadores. Para volver a encender las luces de sus salones.
Unos 20.000 trabajadores de la belleza se encuentran hoy sin ingresos por la cuarentena.
Estamos avanzando con un protocolo, que nos permita atender bajo normas estrictas de seguridad sanitaria.