Mientras la Secretaría de Acción Social (SAS) ponga énfasis en la distribución de dinero a los sectores de extrema pobreza sin un programa de creación de fuentes de trabajo - o de retorno a labores agrícola-ganaderas- , su tarea será asistencialista. Sus beneficiarios se alimentarán mientras reciban los desembolsos, pero cuando se queden sin ellos sufrirán más, porque habrán perdido el hábito de ganarse el pan trabajando. Es necesario dar un valor agregado a lo que se entrega para que la asistencia pueda ser sustituida por una madura autogestión.
Agosto 10, 2010 09:00 p. m.