Por pa’í Oliva - www.paioliva.blogspot.com
Estamos hoy en el Día del Amor Fraterno. Y, por favor, no lo confundamos con el comercializado día de San Valentín. Hoy no se trata de regalar cosas, sino de algo mucho más profundo.
Hoy algunos caen en la cuenta por primera vez en su vida. Otros, recordamos lo ya sabido y lo cumplimos. Se trata de ese sentido superior de vivir en el que consideramos a todo ser humano viviente como nuestro hermano, al que le debemos mucho, desde respeto hasta el amor más elevado, pasando por el servicio de cada día.
Amor fraterno que sobrepasa lo humano y llega a la Madre Naturaleza en todas sus manifestaciones existentes, aun las más humildes.
Hoy es el Día de toda la Creación, recordado con esa última Cena de Jesús de Nazaret, cuando se despidió de sus amigos y nos dejó el mandamiento del amor y su presencia como alimento espiritual y real en un trozo de pan o en un poco de vino.
Por lo tanto, día de fiesta, de alegría, de gozo, porque sabemos el sentido del vivir, y de inmensa felicidad, según aquellas palabras del Señor, que no están en el Evangelio, pero Pablo de Tarso nos las recuerda: “Más feliz es el que da que el que recibe”.
Desde esta perspectiva me uno a todos mis hermanos creyentes y no creyentes para quienes el Amor es el motor de sus vidas. Y a todos desearía hoy darles un gran abrazo.