Cristo vive, y de diversos modos está entre nosotros y aún dentro de nosotros. Por eso debemos salir a su encuentro, esforzarnos por tener más conciencia de esa presencia inefable para que, teniéndole más presente, le tratemos más, y su amor crezca en nosotros.
Abril 6, 2015 10:00 p. m.