El fallo del Tribunal de Apelación que extinguió el proceso que investigaba casos de homicidio con fines políticos, torturas y privación ilegítima de libertad durante la dictadura stronista y dispuso el sobreseimiento definitivo de los ex torturadores Camilo Almada Morel, alias Sapriza, y Eusebio Torres Romero, ante la “extremada dejadez del Ministerio Público”, constituye una condenable impunidad a los crímenes de lesa humanidad y una afrenta para las víctimas de la barbarie dictatorial. A diferencia de lo ocurrido en países vecinos, donde hubo severas condenas a los violadores de derechos humanos, en el Paraguay los asesinos y torturadores quedan sin castigo, abriendo la posibilidad de que los horrores puedan repetirse.
Mayo 22, 2019 11:00 p. m.