Esta experiencia se tuvo el año pasado, cuando el país vecino se convirtió en el segundo mejor comprador de la soja paraguaya con un 11,6% de participación, desplazando de este puesto a Rusia.
“Nosotros creemos que Brasil va a estar más y más presente como destino y va a ser una pequeña válvula de escape que permitirá que haya un flujo de productos”, indicó al respecto Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas.
Explicó que dependerá mucho de la capacidad logística, no solo del sector de los camioneros, sino de las oficinas aduaneras de ambos países para la recepción y despacho de las cargas.
El mayor flujo de transporte terrestre con salidas a través de Ciudad del Este y Mbaracayú, en el Departamento de Alto Paraná y Salto del Guairá, en Canindeyú, podrían observarse a partir de mayo, pero Pastore advirtió que el gran volumen de soja seguirá dependiendo del traslado fluvial.
En ese sentido, estimó que Brasil podría absorber entre 1 millón a 1,5 millones de toneladas, prácticamente el doble del año pasado.
Las ventajas de logística y cercanía que pueden significar los envíos al Brasil, respecto a lo que costaría desviar las mercaderías a puertos del Departamento Central, podrán aprovechar sobre todo las empresas que no están entre las mayores exportadoras, ya que la expectativa es que se cierren pequeñas negociaciones de manera directa con empresas instaladas en esa región.
PREOCUPACIÓN. Los agroexportadores estiman que hay alrededor de 600.000 toneladas de granos en los silos y puertos que esperan salir por el Paraná, unas 125.000 toneladas incluso ya están cargadas en barcazas. En total se calcula que son USD 350 millones varados en productos agrícolas.
LAS CIFRAS
1,5 millones
de toneladas es la expectativa máxima para la exportación de soja al Brasil, como alternativa al transporte fluvial.
350.000.000
de dólares es el valor de los productos agrícolas que están en los silos y puertos que dependen del río Paraná.