Opinión

Brasil, Bolsonaro y Paraguay

La noticia internacional más importante de la semana pasada fue el aplastante triunfo de Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del Brasil. Si bien aún falta que se lleve adelante la segunda vuelta, la enorme diferencia obtenida lo convierte casi con seguridad en el futuro presidente del vecino país.

Alberto Acosta GarbarinoPor Alberto Acosta Garbarino

Pareciera que Bolsonaro llegará a la presidencia con un discurso basado en los valores de Dios, patria y familia, pero sin planes concretos para sacar al Brasil de la terrible crisis política, económica y social que está viviendo.

Una de las crisis que afronta el Brasil es la enorme inseguridad que asola a sus grandes ciudades. Para la ONUDD (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), el indicador más fiable para medir la inseguridad es la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes.

En este indicador Brasil es uno de los países más inseguros del mundo con una tasa de 30,3 muertos por cada 100.000 habitantes, mientras que en Paraguay es de 11, en Estados Unidos de 4,7 y en Europa de 2,5.

El discurso de Bolsonaro es “que va a jugar fuerte” contra los delincuentes y teniendo en cuenta su pasado de militar podemos deducir que en esta lucha participarán activamente las Fuerzas Armadas.

No debe sorprendernos que la Triple Frontera sea objeto de un control especial, combatiendo el delito, pero al mismo tiempo dificultando el importante comercio legal que también existe en dicha zona.

La otra crisis importante que afronta Brasil es el enorme desempleo, donde unas 13,2 millones de personas se encuentran sin trabajo, lo que representa el 12,7% de su fuerza laboral.

Una causa de ese elevado índice de desempleo es la crisis económica que sufrió Brasil en el 2015 y 2016, la peor de su historia, con una caída acumulada de su producto interno bruto (PIB) del 7% y con el cierre de más de 2.085 empresas.

La otra causa de ese desempleo es el enorme proceso de desindustrialización que viene sufriendo Brasil desde la década de los 90. Luego de que el sector industrial representara el 35% del PIB brasileño en la década de los 80, la misma ha ido reduciéndose paulatinamente hasta representar apenas el 15% en la actualidad.

El discurso de nacionalismo de Bolsonaro –similar al de Trump– nos hace pensar que adoptará muchas de las estrategias implementadas en la época de los militares, de una economía más cerrada y de protección a la industria nacional para generar empleo en su país.

Esta política puede tener fuertes impactos negativos para el Paraguay, dificultando el desarrollo de la industria de maquila que hoy está generando una gran cantidad de empleos en nuestro país.

Y, por último, y como lo más trascendente, tenemos la necesidad de sentarnos a renegociar con Brasil el Anexo C del Tratado de Itaipú antes del 2023.

En ese año, la deuda de la Entidad Binacional será totalmente cancelada y no cabe duda de que un eventual gobierno de Bolsonaro, querrá, como consecuencia de ello, reducir el precio de la energía vendida al Brasil.

Nuestro vecino tiene una gran necesidad de reducir su costo de energía, que es uno de los más caros del mundo y que es una de las causas de su creciente desindustrialización.

En resumen, si triunfa Bolsonaro encontrará un Brasil con grandes problemas, y su visión nacionalista le hará más difícil la vida a nuestro país: con una Triple Frontera mucho más controlada, con menos predisposición para estimular la industrialización del Paraguay y con mayor dureza en la renegociación de Itaipú.

Si triunfa Bolsonaro tendremos a un Brasil preocupado solamente en su interés nacional. Ante este escenario, tenemos que fortalecer nuestra diplomacia y nuestra capacidad de lobby en el Brasil… pero antes que eso, tenemos que ponernos de acuerdo en lo que nos conviene y en lo que nos interesa como país.

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