14 ene. 2026

Bolsonaro y Lula en marchas en el mayor colegio electoral

El presidente Jair Bolsonaro y el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva movilizaron ayer a miles de sus simpatizantes en Sao Paulo, en un anticipo de la dura batalla que librarán en el mayor colegio electoral de Brasil, clave para los comicios del 2 de octubre.

Bolsonaro participó en la “Marcha para Jesús”, organizada por grupos evangélicos, que integran la base de apoyo social a su Gobierno. Y, a pocos kilómetros de distancia, Lula se conectó con sus orígenes obreros en Diadema, zona metropolitana de la capital paulista.

Faltan 85 días para las elecciones, pero Brasil ya está sumergido en el clima de una campaña que el líder ultraderechista plantea como el bien contra el mal y el dirigente progresista como el amor contra el odio, en un contexto altamente polarizado. “Nosotros somos la mayoría del país, la mayoría del bien, y, en esa guerra del bien contra el mal, el bien vencerá”, aseguró el actual jefe de Estado ante centenares de feligreses evangélicos.

Sin embargo, Bolsonaro aparece con una desventaja de entre 15 y 20 puntos en todos los sondeos, que dan como claro favorito a Lula, quien arremetió contra la gestión de su rival, criticó a los empresarios que solo piensan en política fiscal y prometió reconstruir a Brasil y acabar con el hambre. Aun así, esa amplia ventaja de Lula sobre Bolsonaro se reduce en Sao Paulo, hogar de 35 de los 150 millones de electores brasileños. Una encuesta divulgada el jueves por la firma Genial/Quaest prevé incluso un empate técnico entre ambos en la región más rica del país. Por ello, los dos aspirantes están centrando buena parte de sus esfuerzos en ganarse la confianza de los paulistas.

LULA CULPA A BOLSONARO. El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) realizó un acto en la periferia de Sao Paulo, su cuna política, donde trabajó como metalúrgico y lideró manifestaciones masivas en tiempos de la dictadura militar (1964-1985). En un discurso enérgico, el ex mandatario tachó a Bolsonaro de fascista y le atribuyó los 33 millones de brasileños que hoy se van a dormir sin tener algo que comer. Además, recriminó a los empresarios que solo se preocupan por su plan de política fiscal y no abren la boca para hablar de los salarios de los trabajadores. “Ellos piensan que al pobre solo le gustan cosas de tercera (categoría). ¡Qué vergüenza! Al pobre le gusta comer bien, vestirse bien y, sobre todo, nos gusta ganar bien, tener respeto; ese es el mundo que vamos a crear”, expresó.