La emoción se instaló desde tempranas horas. Sobre todo en las novias, quienes fueron hasta la academia de Joseph Coiffure a ponerse bellas para la ocasión especial. Entre tropezones, risas y nervios, en el salón de belleza, las chicas aguardaban ansiosas la llegada de la ceremonia religiosa de las 16.00. La boda comunitaria fue organizada por la Fundación Santa Librada, del Grupo AJ Vierci, por su 50º aniversario.
Luego de estar impecablemente vestidas, ellas abordaron los buses climatizados que las condujeron hasta la Catedral. En la explanada del templo, un conjunto de hombres trajeados aguardaban con nerviosismo a sus amadas. El sol en su máximo resplandor no fue impedimento para la dulce y firme espera.
“Que aguarde ahí bajo el sol, cuántos años yo también le esperé”, bromeaba una de las futuras esposas dentro del bus, mientras esperaba las indicaciones de las coordinadoras para descender. Tras bajar las mujeres del colectivo se dio el emotivo encuentro con sus medias naranjas entre besos y abrazos.
Durante la marcha nupcial, varios hijos también acompañaron hasta el altar a sus progenitores. Algunos, en los brazos del padre. Otros, en el vientre de la madre. En total 16 sacerdotes dieron la bendición a las 222 personas. Los familiares presentes también dejaron caer algunos lagrimones.
ORGANIZACIÓN. Por su parte, Cynthia Melgarejo, de la Fundación Santa Librada, señaló que la idea de un matrimonio colectivo se dio en el marco del aniversario de la fundación, a modo de darles oportunidad a las parejas que ya conviven hace años, pero no pueden acercarse al sagrado sacramento por falta de recursos económicos o tiempo para gestionar los documentos.
“Hacemos esta boda comunitaria también para unirnos a la Jornada Mundial de los Pobres que el papa Francisco proclamó”, indicó. Para el casamiento, las parejas realizaron un curso integral de preparación antes de jurar amor eterno ante Dios.
Tras la ceremonia, se realizó un brindis en el ex Seminario Metropolitano.
Testimonios
“28 años de vivir juntos y siete hijos”
“Hace 28 años que vivimos juntos con mi ahora esposo Bienvenido y tenemos siete hijos. Siempre quisimos acercarnos al sacramento del matrimonio, porque sabíamos que necesitábamos formalizar ante Dios nuestra relación. Pero el problema económico nos impedía y con el paso de los años es como que ya nos daba vergüenza casarnos. Luego me informaron de Recursos Humanos sobre el casamiento comunitario que se estaba preparando y me postulé. Le comenté a mi marido, pero realmente no esperé que hayamos quedado seleccionados porque eran muchos los postulantes. Nos pusimos muy felices porque todo fue pagado por la fundación desde el anillo, peluquería y ropa”, señaló Modesta Giménez. Modesta Giménez, novia.
“Nuestra boda fue una gran bendición”
“Me gustó mucho la preparación que recibimos antes del matrimonio, porque el curso estuvo enfocado hacia lo espiritual, religioso y financiero. Aprendimos mucho con mi esposa. La organización en general de nuestra boda fue una gran bendición. Siempre pensábamos en la posibilidad de casarnos y esta oportunidad que se nos presentó ahora fue excelente”, comentó el ahora señor Rodrigo Villamayor, mientras aguardaba con una amplia sonrisa a su amada Alma Paniagua, para contraer matrimonio en la Catedral Metropolitana de Asunción.
Rodrigo y Alma llevan siete años caminando juntos. Hasta el momento tienen dos hijos; Alexander, de 5 años, y Joshua, de 4 añitos. Rodrigo Villamayor, novio.