Atacar a Irán aumentaría drásticamente el riesgo de extender las acciones bélicas en la región, algo que Biden dice que pretende evitar, sin mencionar la posibilidad de que más ataúdes con estadounidenses regresen a casa en meses previos a la apertura de las urnas, en noviembre.
Pero con los opositores republicanos instando al gobernante a “golpear a Irán”, Biden no puede darse el lujo de mostrar debilidad contra Teherán mientras lucha con bajos índices de aprobación antes de una probable revancha por la Casa Blanca con el ex presidente Donald Trump (2017-2021).
“Está bajo una presión tremenda: el Gobierno se encuentra en una especie de situación en la que todos pierden”, dijo a la AFP Colin Clarke, director de investigación del Centro Soufan de Nueva York.
“Creo que va a ser golpeado por gente que dice que es débil y va a ser golpeado por gente que dice que está yendo demasiado lejos. Así que está mal si lo haces, y eres maldito si no lo haces”, explicó.
La Casa Blanca prometió el lunes una respuesta “consecuente”. AFP