El que fuera director del banco central estadounidense entre 2006 y 2014 y uno de los artífices de la respuesta estadounidense a la crisis financiera de 2008 asesorará a un fondo inversor que maneja una cartera de 25.000 millones de dólares.
Como responsables de la Fed, Bernanke cobraba 200.000 dólares al año, pero tras su “jubilación” del sector público sus honorarios como conferenciante superan esa cifra en cada intervención.
En su nueva etapa profesional, Bernanke se ha convertido también en experto del centro de estudios de Brookings Institution, al tiempo que se prepara para la promoción de su libro sobre la crisis financiera que se publicará este otoño.
En Citadel, el fondo propiedad del multimillonario Kenneth C. Griffin, Bernanke será encargado de realizar análisis sobre la marcha de la economía global, así como ofrecer consejo a inversores del fondo en todo el mundo.
Bernanke es el último caso de “puerta giratoria”, en la que altos funcionarios estadounidenses encargados del rumbo de la política monetaria y económica del país se pasan al sector privado, donde gracias a su experiencia obtienen cuantiosos salarios.
El que fuera secretario del Tesoro en el primer mandato del presidente Barack Obama, Timothy Geithner, otro de los arquitectos de la era post-Lehman Brothers, ha pasado a trabajar como presidente del fondo de gestión de inversiones Warburg Pincus.
Asimismo, el grupo Carlyle tiene bajo nómina a un gran número de antiguos altos funcionarios de las administraciones de George W. Bush y Bill Clinton.