“Río de Janeiro y Barcelona: dos ciudades olímpicas frente al mar” se inspira en el movimiento de los Urban Sketchers, una iniciativa impulsada desde 2007 por el periodista e ilustrador español Gabriel Campanario, que propone dibujar monumentos y paisajes del mundo mientras se observan en vivo, sin basarse en ninguna fotografía.
Los organizadores convocaron, a través de las redes sociales, a ilustradores de todas las edades el pasado 28 de mayo en la emblemática Plaza Mauá de Río de Janeiro, donde se levanta una de las últimas obras del arquitecto español Santiago Calatrava, el Museo del Mañana, convertido en uno de los emblemas de la remodelación urbanística olímpica de Río.
El resultado es una muestra que reúne cerca de 80 dibujos y acuarelas que retratan estampas de Río de Janeiro y Barcelona, la ciudad española que acogió los Juegos en 1992.
Más de una treintena de las obras expuestas pertenecen al arquitecto español José María Plaza Escrivá, que, por medio de acuarelas a color y dibujos monocromáticos, ofrece su visión de Barcelona y Río.
La muestra incluye también un mosaico de un atleta desnudo realizado por la arquitecta brasileña Sandra Paro.
Basándose en el lema del Rijksmuseum de Amsterdam, que prohíbe hacer fotografías y propone a sus visitantes dibujar las obras expuestas, Plaza defiende que “dibujando se ve mejor y se despierta más el interés de la gente”.
Para el arquitecto español, esta iniciativa contribuirá a que los artistas locales “aprendan y profundicen en el conocimiento de su ciudad” por medio de la observación y la pintura, además de ayudar a promover una ciudad de un país poco conocido en Brasil como es España.
A juicio de Sandra Paro, la propuesta también sirve para que los brasileños empiecen a admirar su propio patrimonio cultural, ya que, según ella, “valoran más al colonizador y no son conscientes del valor artístico e histórico de su acervo”.
“La gran conexión entre Barcelona y Río”, explica Paro en una entrevista a Efe, “es que ambas tenían una zona portuaria que estaba aislando una parte muy bonita del resto de la ciudad y quedaba cerrada en sí misma. Tanto Río como Barcelona fueron abiertas (durante la restauración olímpica) con una gran avenida y todo se abrió totalmente al mar”.
Para Plaza Escrivá, Barcelona fue “la primera ciudad que aprovechó el urbanismo olímpico que proporcionaba unas olimpiadas para mejorar la ciudad”, una idea que las siguientes ciudades olímpicas han querido aplicar y que le ha servido de inspiración en esta exposición.
Ambos arquitectos se muestran optimistas con el proyecto olímpico que ha desarrollado Río de Janeiro, aunque admiten que la transformación urbanística de la ciudad no será inmediata.
"(Los planeamientos olímpicos) tienen sus problemas, como todo desarrollo a largo plazo”, reflexiona Plaza, ya que “es un proyecto muy grande y muy ambicioso que tardará años”, de la misma manera que Barcelona también tardó en su momento.
Para Sandra Paro, los años de desarrollo que está implicando este proyecto no son una sorpresa, ya que, subraya, “el urbanismo olímpico es así”.
Río de Janeiro acogerá los Juegos Olímpicos entre el 5 y el 21 de agosto y será, en septiembre, sede los Paralímpicos.