Esta situación se observa sobre todo en el sector de Tablada Nueva, conocido como Blanco Cué, y en el barrio San Cayetano, del Bañado Sur, donde las personas cuentan con viviendas de material.
La altura de nuestro principal afluente hídrico bajó a 7,16 metros en Asunción, con lo que ya se produjo una bajante de 22 centímetros, atendiendo a que su marca máxima fue de 7,38 metros.
Nidia López, directora del Consejo Municipal de Emergencias y Desastres de Asunción (Comueda), resaltó que ni la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) ni el Ministerio de Salud Pública recomiendan el regreso, ya que esos sitios están sin energía eléctrica y llenos de alimañas
“No tenemos datos de cuánta es la gente que está volviendo a sus casas, ya que lo hacen por su cuenta, porque no existe autorización para ello ni condiciones para hacerlo. Hay humedad, alimañas y no se tienen servicios básicos porque todo fue cortado cuando les alcanzó la inundación”, sostuvo.
Agregó que “lo que sabemos es que a muchos el agua no les alcanzó sus viviendas. La crecida llegó solo a la calle o a sus patios. Entiendo que esas son las personas que están retornando a sus casas”.
TESTIMONIOS. Alberto Rosa, poblador ribereño de Blanco Cué, explicó que tomó la decisión de volver a su domicilio junto a su familia aún cuando gran parte del patio se encuentra anegado.
En este sector capitalino, el río retrocedió al menos cien metros y es precisamente en ese recorrido que la gente apunta a regresar, aunque la mayoría de las viviendas están deshabitadas en el lugar.
El mismo sostuvo que prefiere estar en su residencia a pesar de no contar con energía eléctrica que seguir en los campamentos temporales, donde la vida se presenta bastante difícil en las casas de terciada y chapa, que no protegen del frío y gotean. Además, el lugar está lleno de barro y efluentes cloacales.
Por su parte, Ceferino Martínez, también morador de este sitio, comentó que se mantuvo en su casa inundada para cuidar sus pertenencias y a sus animales.
DONACIÓN. La Unión Europea entregó al Gobierno una donación de G. 1.496 millones (250 mil euros) para paliar los graves daños causados por las inundaciones en las zonas ribereñas de Asunción y otras regiones del país.
El dinero será destinado a unas mil familias, el equivalente a cinco mil personas, quienes se beneficiarán de este apoyo proporcionado por el Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO), de esta organización internacional.