Opinión

Avivados disfrazados de estúpidos

 Alfredo Boccia Paz galiboc@tigo.com.py

Una mayoría de diputados descuartizó el proyecto de modificación de la ley de financiamiento político que pretendía darle algo más de claridad al origen de los fondos de campaña. Es desolador que los políticos paraguayos actúen en sentido contrario a la tendencia mundial de las democracias occidentales de transparentar sus instituciones. Pero es aún más curioso que, para terminar construyendo un inservible Frankenstein, hayan apelado a argumentos tan endebles, falsos y ridículos. Hubo diputados que parecían estar compitiendo en un concurso de estupidez.

Varios sostuvieron que la ley sería imposible de cumplir por los candidatos del interior porque no sabrían llenar una declaración jurada ni entenderían los trámites exigidos. Además, dijeron con toda seriedad, no se puede hacer el control en las internas partidarias porque allí solo son “precandidatos” y no “candidatos”. Pero aún, en las elecciones generales solo los “ordenadores de gastos”, es decir presidente, gobernadores e intendentes, tendrán la obligación de informar sobre el origen de la plata de su campaña electoral.

Según ellos, no vale la pena controlar a los concejales municipales y departamentales, ni a los que pugnan por cargos partidarios, porque en esos ámbitos no hay corrupción.

¿En qué mundo vivirán estos tipos? El diputado Sebastián Villarejo expresó certeramente que esas campañas son verdaderas lavanderías de los narcos y, de paso, recordó el motivo por el que la diputada Tarragó prolongó su estadía en los Estados Unidos.

Con diversas explicaciones cínicas excluyeron del circuito de control a la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad) y, sobre todo, a los bancos. También evitaron que el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) cuente con una unidad especializada para la prevención del lavado. Hicieron tantos cambios que la ley de declaraciones juradas, aprobada anteriormente, fue cercenada en varios puntos. En el colmo de la insensatez hubo quien afirmara que la ley no servía, pues no se puede facturar el voto que se compra, naturalizando la corrupción electoral.

Los ejecutores de esta bestialidad son casi todos diputados colorados. Hay excepciones, pero debe decirse que la mayoría proviene del interior, son fruto de cacicazgos regionales muy corruptos, siempre cercanos al primer eslabón de contacto entre el mundo narco y el mundo político. Su aporte en los debates parlamentarios suele ser muy pobre, pero son defensores férreos de la obscuridad. Sin el dinero sucio, jamás serían diputados. De hecho, sin ese estímulo, la política no les hubiera interesado.

Lo que estos diputados pretenden es que nadie los controle individualmente. Que solo se verifiquen las finanzas de los partidos y movimientos. Con la aprobación del desbloqueo de listas, eso es absolutamente insuficiente. Las próximas elecciones se inundarán de narcocandidatos.

Como esto es racionalmente indefendible, se ven obligados a apelar a argumentos impresentables. Por eso parecen idiotas. Solo parecen, pues estos miserables se matan de risa de usted, de mí y de toda la gente.

Dejá tu comentario