De acuerdo con los datos de la Agencia Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, que publicó recientemente un informe sobre el crecimiento de siniestros viales en el primer trimestre del 2023, en un periodo de tres meses 248 personas fallecieron a causa de accidentes de tránsito.
Según otros datos aportados, el 77% de los afectados son del sexo masculino, y el mayor número de eventos se dio por choque, considerado la principal causa de siniestralidad. El mayor porcentaje de víctimas fatales en ese periodo se observó en la franja de 18 a 29 años, que contabilizó 71 fallecidos de este grupo mientras que en la franja de 30 a 39 años hubo 36 fallecidos.
Una información que, sin duda, resulta inquietante es que la motocicleta es el principal vehículo involucrado en siniestros viales. De acuerdo con el informe presentado, el 66,9% de los decesos se dieron por causa de choque, 12,9% por atropellamiento, 9,3% por caída de motocicleta, mismo porcentaje se verifica en casos de deceso por vuelco y 0,8% por roce y caída de pasajero.
En las calles de las ciudades y a lo largo y ancho del país es verificable la profusión de las motocicletas como un medio de transporte accesible, esta tendencia ya lleva más de una década. Lamentablemente, también es comprobable con el simple ejercicio de la observación que numerosos motociclistas subestiman los peligros que supone no respetar las normas. Por eso, vemos a diario a personas subidas a motos llevando bebés de meses sin calcular los riesgos, también se ven montadas en estos vehículos a más personas de lo permitido, particularmente niños, y esto sin mencionar las veces en que se ve cómo se transportan en los biciclos objetos como garrafas de gas o muebles.
Para el viceministro de Atención Integral a la Salud, doctor Hernán Martínez, la estadística alarmante de la Agencia Nacional de Tránsito no es nada alentadora, considerando que apenas alcanzamos la mitad del año. El profesional había remarcado el dato de la cantidad de siniestros que afectan a gran parte de la población joven, “que queda con secuelas permanentes, lo que significa un cambio no solamente en la vida del paciente, sino en la vida de toda la familia por el hecho de que muchos de ellos necesitan cuidados durante toda su vida”. El funcionario remarcó la importancia de las campañas de concienciación vial y que se deben aplicar las sanciones a quienes no cumplen la Ley de Tránsito. Además de la imprudencia, se debe señalar a uno de los factores más nefastos a la hora de causar accidentes: se trata del consumo de bebidas alcohólicas. Cada fin de semana se hace público el reporte de la Patrulla Caminera, en el que consta la cantidad de automovilistas demorados en las rutas por haber dado positivo al alcotest, una pésima costumbre que solamente podrá ser superada con el aumento de las sanciones a los infractores. Las personas que cometen imprudencias y causan accidentes no solamente ponen sus vidas en peligro, sino también la de terceros.
Además del alcohol y las imprudencias, tales como giros indebidos, adelantamientos y alta velocidad, el elemento distractor más reciente y quizá uno muy letal es el teléfono celular. A pesar de que está prohibido su uso durante la conducción, la población no respeta la norma y ha convertido de esta manera a un importante avance tecnológico en un peligro peor que la conducción en estado etílico, por la concentración que demanda a los conductores. Es hora de que las autoridades asuman la gravedad del problema y encaren una labor interinstitucional entre las instituciones del Gobierno Central y las municipalidades. Necesitamos más control en calles y rutas y, sobre todo, necesitamos campañas de educación vial.