Por Sergio Noe
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“Te damos gracias, gran caudilla paraguaya”, reza el cántico compuesto por la cantante Diana Barboza y que está dedicado a Lilian Samaniego, ex presidenta del Partido Colorado, mientras que otra pieza musical exalta a Sandra McLeod, intendenta de Ciudad del Este, de la mano del profesor de música Justo Pastor Piñánez.
Estas dos composiciones son un ejemplo de la polémica suscitada días atrás en las redes sociales debido a que exaltan características de las figuras a quienes están dedicadas.
Sin embargo, la historia confirma que estas obras no son las únicas. “General Stroessner”, “3 de Noviembre” y “La patria te reclama”, todas del compositor Samuel Aguayo, fueron creadas en su época para dedicarlas al dictador Alfredo Stroessner, según recuerda Luis Szarán, director de orquesta.
AGRADECIMIENTO. Según Barboza, la canción que le dedicó a Samaniego es una forma de agradecimiento y apoyo a su liderazgo partidario.
“Nadie me pagó para crear esta canción. No me arrepiento del material. Quería que sea una sorpresa y creo que logré el objetivo de emocionarla”, señaló Barboza a ÚH.
Afirmó que no quiso hacer pública la obra y aseguró que la difusión del material fue accidental y sin su autorización. “No compuse para cepillarle. Solo quise demostrar mi afecto, amistad y lealtad”, indicó con gran pesar tras las críticas recibidas en las redes sociales y desmintiendo que sea un himno para Samaniego.
Por su parte, el profesor Pastor Piñánez aclaró que no compuso un canto exclusivamente a McLeod y especificó que la iniciativa surgió de los alumnos y maestros del Centro Educativo Municipal de Ciudad del Este.
“La canción se dedicó al centro educativo y los chicos quisieron homenajearla (a McLeod). Ellos me dieron la idea y luego le apliqué la melodía”, revela el docente, que fue director del Coro Polifónico Municipal de Ciudad del Este y que lamentó que lo trataran de “chupamedias”.
ANTECEDENTES. No solo en el Paraguay, sino en el mundo, la historia ha dedicado piezas musicales a líderes, sean políticos o caudillos, o jingles –piezas más comerciales– para las campañas políticas, ya que la música es capaz de atraer a muchas personas, manifiesta Luis Szarán.
“El purahéi kele’e era el canto para adular a los políticos. En algunos casos, líderes o caudillos alimentaban la adulonería, hasta incluso pagaban por las obras. En otros casos, es más bien por agradecimiento o admiración a alguien, y los compositores están en su derecho”, opinó el músico.
Agregó que lo “malo” de estos cánticos es cuando “hay manipulación de por medio”. Recordó que un jingle de gran éxito fue “Argaña gana”, creado por Luis Álvarez, y que tras ser lanzado en el marco de la campaña de Luis María Argaña, ex vicepresidente de la República, tuvo un gran impacto. “Esta pequeña canción pegó en su época”, recordó Szarán.
Asimismo, señaló que en los tiempos del doctor Gaspar Rodríguez de Francia le dedicaron “La gasparina”, mientras que al dictador Stroessner otras tres obras de Aguayo.