Opinión

Autoexploración opositora

La Operación Cicatriz, que derivó exitosamente en el movimiento Concordia Colorada, que busca el consenso de las candidaturas para las elecciones municipales, empieza a inquietar a la oposición.

En la ANR, el cartismo y el oficialismo decidieron enterrar las hachas a fin de presentar la mayor cantidad posible de listas únicas y así evitar divisiones que permitan el triunfo opositor como sucedió en las pasadas elecciones municipales cuando perdieron municipios claves, como Asunción, Encarnación y luego Ciudad del Este.

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El pasado fin de semana se reunieron en Itapúa dirigentes de varios partidos, donde se habló específicamente de las municipales y la necesidad de una concertación de cara al 2023. El encuentro fue en Coronel Bogado y participaron el empresario Miguel Carrizosa, presidente de Patria Querida; los liberales Blas Llano y Eduardo Nakayama; el senador Patrick Kemper (Hagamos), el diputado Carlos Rejala y el empresario liberal Norman Harrison, probablemente la figura más preponderante de la reunión por su perfil presidencial. No estaban representados el efrainismo ni el Frente Guasu, Paraguayo Cubas, Kattya González y otros, aunque los participantes señalaron que son las primeras reuniones y que la intención es incorporar a todos los sectores.

La idea es clara: buscar puntos de encuentro, dialogar para concretar una alianza de cara al 2023, sin hablar aún de candidaturas específicas, aunque en la cancha ya suenan algunos nombres, como el del diputado Sebastián Villarejo (PPQ) y el del mismo Rejala.

Como la primera parada de una eventual concertación opositora son las municipales de octubre del año que viene, se empezaron a lanzar proyectos. Luis Yd pretende la reelección en Encarnación, donde gracias a una alianza en el 2015 pudo concretar la hazaña de quebrar la hegemonía de ANR en la emblemática capital itapuense.

El historiador Nakayama pretende ser candidato de consenso en Asunción. El PLRA ha perdido influencia en la capital desde que Martín Burt ganó la Intendencia en 1996 en alianza con el Encuentro Nacional. Desde entonces, nunca más pudo plantear candidaturas atractivas. Por de pronto, tendrá que disputar la chapa con Guillermo Cortés y con el Frente Guasu, que propone al senador Jorge Querey.

ENTRE LA PRECAUCIÓN Y LA SUSPICACIA. Es sabido que el PLRA no solo está dividido, sino quebrado moral y políticamente. Llano y Efraín Alegre son los dos protagonistas de una guerra cuyo final es la eliminación política del otro. No se vislumbran perdones ni pragmáticos acuerdos. Esta polarización ha generado un tercer espacio en el Senado, siendo Alegre el más afectado, ya que Llano mantiene intacta su bancada.

En el efrainismo toman con cautela estos encuentros. Prefieren esperar el curso de los acontecimientos, pero la presencia de Llano es considerada un punto de alerta. Para este sector, el llanismo ya no responde al PLRA, sino a Horacio Cartes, por lo que consideran que cualquier jugada apunta a favorecer al empresario tabacalero “que busca dividir a la oposición”. Quizá por eso Villarejo se apresuró en aclarar que “no están negociando” con Llano. Y como su partido muchas veces coincidió con Honor Colorado, especialmente en la visión económica, también se apresuró en aclarar que no están en pacto alguno con el propietario de la ANR. A Rejala también lo ubican en el tablero cartista.

En el PLRA las elecciones internas municipales y del Directorio definirán el futuro de ambos dirigentes. Si Alegre logra un apoyo mayoritario del partido, ganará la chapa liberal. “Eso le va a posicionar y fortalecer”, acotó un efrainista.

Llano, por ahora, no tiene candidato, por eso busca posicionar a Harrison y mira a Patria Querida, buscando adelantarse a la jugada de la concertación y convertirse, como el 2007, en un actor clave de una alianza opositora.

Efraín, en tanto, trabaja más su relación con el Frente Guasu y la mesa de presidentes y confía que logrará el apoyo si consigue posicionarse como el candidato de la oposición en el 2023, aunque aún hay mucha tela por cortar.

¿UNA CARTA EMPRESARIAL? Norman Harrison es un empresario liberal vinculado al partido hace tiempo y es el nexo con el mundo empresarial. Su nombre suena con insistencia como una figura presidencial, versión que se acentuó cuando compró medios de comunicación, una operación típica de quienes buscan posicionamiento político, cuanto menos.

Tiene una página web con su nombre (normanharrison.com), donde aparece su imagen con la frase: “Pasión, perseverancia y trabajo en equipo son las puertas al éxito”. Enumera sus actividades empresariales en aseguradoras y la industria farmacéutica. Destaca que “ingresó de forma agresiva al rubro de los medios de comunicación, haciéndose con el grupo Megacadena de Comunicación, holding de medios que recientemente incorporó a su lista de medios el Canal PRO sumando en total seis medios, incluyendo canales de televisión por cable, radios AM y FM y un portal digital”.

Aún hay un largo camino por recorrer en el espectro opositor. Estos encuentros son apenas los inicios de una intención que tendrá cientos de obstáculos. Es una autoexploración, un reconocimiento del terreno para discutir ideas, vislumbrar intenciones, detectar candidaturas de ficción, candidaturas probables y candidaturas posibles.

Con el tiempo se sabrá si hay intención real de concertación, se separará la paja del trigo, y se verá quiénes juegan en serio por una alianza victoriosa y quiénes son simples peones, cuya única misión es dividir votos porque la ganancia está en la derrota.

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