“Es un golpe en pleno corazón de lo que somos como civilización”, dijo Bishop en declaraciones a una emisora local.
Un análisis de imágenes por satélite efectuado por la ONU confirmó la destrucción del edificio principal del templo de Bel, considerado por la UNESCO como “uno los monumentos religiosos más importantes del siglo I aC en Oriente”.
Este es el segundo templo de Palmira que los extremistas han destruido en agosto, tres meses después de que se hicieran con el control de la ciudad, cuyas ruinas grecorromanas están incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.