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Así fue la dictadura

 

“Durante la dictadura cívico-militar de Alfredo Stroessner al menos siete millones de hectáreas de tierras públicas que debían ser destinadas a la reforma agraria fueron repartidas a autoridades estatales, empresarios, hacendados brasileños, militares y políticos cómplices del régimen”.

“Se desalentó la industrialización del país y se instalaron los tráficos ilegales de todo tipo (drogas, armas, madera, mercancías falsificadas, etc.), promovidos desde el gobierno”.

“Para asegurar este modelo de acumulación fraudulento y extremadamente empobrecedor para las mayorías sociales, se conformó un aparato represivo de muy amplio alcance. Decenas de miles de nuestros mejores hombres y mujeres fueron perseguidos, encarcelados, torturados, exiliados, muertos y desaparecidos”.

“La tiranía stronista promovió el miedo de la población y la anulación del pensamiento crítico como método de disciplinamiento de la sociedad. Se institucionalizó el servicio militar obligatorio (SMO) y se promovió una cultura militarista, al tiempo que se cerraban carreras universitarias en el campo de las ciencias sociales y se perseguía y apresaba a estudiantes y docentes que se manifestaban en contra del régimen.

“La desprotección de la población frente a los abusos de los poderosos fue total. Se constituyó un esquema de trata de personas: secuestro, violación, abuso y explotación sexual de niñas y adolescentes por parte del dictador Alfredo Stroessner y miembros de las fuerzas militares, policiales y civiles”.

“La represión de la disidencia fue amplísima, abarcando a partidos políticos de oposición, sindicatos, ligas campesinas, organizaciones de estudiantes, militantes eclesiásticos de base, sacerdotes y religiosas, periodistas, docentes, artistas, comunidad LGBT, y a los sectores democráticos de la ANR y de las Fuerzas Armadas, que se resistieron al proceso de stronización del Partido Colorado”.

“El aparato del Partido Colorado se constituyó en instrumento de control social a nivel territorial y sectorial, brindando además la fachada institucional partidaria para los simulacros electorales”.

(Del manifiesto leído en la marcha del sábado 2 de febrero, en Asunción).

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