Por Marisol Ramírez
mramirez@uhora.com.py
Con una nariz roja, cara pintada, sombrero o peluca, y otros coloridos detalles, los clown/actores paraguayos, Anuncio Galeano, Tamara Djundi y Rodrigo Calonga, lideran grupos que recorren hospitales y otros centros asistenciales de niños y ancianos, llevando un poco de alegría, esperanza y entretenimiento.
Las organizaciones sin fines de lucro que encabezan los artistas son: PayaSOSpital (Galeano), Dr. Payasonrisa Py (Djundi) y PayaS.O.S (Calonga), y tienen en común que la única compensación es la dicha espiritual que genera dar esperanza y alegría a personas en situaciones críticas. Con dichos nombres, se pueden encontrar más datos en Facebook, además de formas de cómo sumar al proyecto.
Anuncio Galeano es el precursor en Paraguay. Inició el proyecto hacia el año 2003, tras una experiencia personal. “De mi curso de clown fui al hospital a ver a mi hija de un año y medio al hospital. Las enfermeras no lograban calmarla para colocarle la aguja para el suero, y se me ocurrió ponerme la nariz y distraerla, al hacerlo se logró el objetivo”. Desde entonces, Galeano dedica una vez por semana de su tiempo al proyecto PayaSOSpital, que continúa hasta la fecha e inspiró la creación de organizaciones similares.
Galeano explica que los aportes voluntarios, de tiempo o dinero para financiar el proyecto son sumamente útiles. “Sea para vestuario, utilería o viáticos de movilización, sobre todo para llegar a lugares fuera de la ciudad”, dice.
Acerca de los voluntarios que pasaron por PayaSOSpital desde su creación, cuenta que son de suma importancia. Algunos, como Tamara Djundi, se llevaron aprendizajes que supieron capitalizar y hasta crearon sus propios grupos.
Jorge Brítez, líder de Bochín Teatro Clown, tuvo sus primeras experiencias en un hospital psiquiátrico en Viena, invitado por un médico. “Se consideró el trabajo del clown como parte de una terapia de risa y amor”, comenta.
Cuando Brítez volvió al Paraguay, compartió materiales con Anuncio Galeano, para sumar a la formación de los voluntarios. “Me encantó su iniciativa y quise ayudar a esta tarea sumamente delicada y profesional”, explica, añadiendo que utiliza como recursos el gesto y la música, entre otros. “Más que un público, te encontrás con el alma desnuda del enfermo y los parientes. Es un momento de pausa al dolor”, dice.
NO HAY SECRETOS. Para Rodrigo Calonga, actor y docente de teatro, “no hay secretos para hacer esto. Hay que tener ganas y mucho amor para dar”.
Calonga empezó esta tarea en 2011 y desde entonces, él y sus voluntarios de PayaS.O.S. recorren hogares de niños y ancianos, y hospitales, para llevar sonrisas.
“Muchos pasaron por el proyecto. Van rotando voluntarios, y es que con cada experiencia se observan realidades muy fuertes. Tenés que estar preparado emocionalmente para no quebrarte”, comenta Rodrigo Calonga, quien tiene el entrenamiento actoral, el cual imparte como docente de El Estudio.
El actor enfatiza que “independiente a cualquier tipo de técnica que cada payaso utilice para comunicarse con su visita, lo primordial es hacerlo con amor”.
UNA MISIÓN. Para Tamara Djundi, actriz y líder de Dr. Payasonrisa Py, más que un voluntariado, esto es una misión. Inició en 2003 con PayaSOSpital, y en 2011 empezó a capacitar a más personas para formar parte de su propia organización, que hoy cuenta con 30 personas activas. “La primera vez que hice esto fue difícil, porque no es lo mismo alegrar a un niño sano que a uno enfermo. Sentí la inmensa necesidad de los chicos, y desde entonces deseo con unas ganas tremendas aportar con mi granito de arena”, recuerda Djundi.
Para la actriz, es un sueño que el Gobierno apoye esta labor y que los empresarios se interesen. “Ojalá nos contacten, vean lo que hacemos, y decidan ayudarnos a tener miles de narices llevando las visitas alegres por todo el país”, afirma Djundi.
“Queremos ser un elemento positivo, sobre todo donde hay mucho dolor”
Anuncio Galeano, actor y director de teatro, empezó con PayaSOSpital en el 2003 y sostiene hasta hoy la organización sin fines de lucro, que rota voluntarios clown para las visitas a hospitales.
“Queremos ser un elemento positivo para las terapias, y ayudar a los médicos en su tarea, sobre todo en casos donde hay mucho dolor”, cuenta. La intervención en cada hospital dura entre cuatro a seis meses, con visitas de una vez por semana, “para apreciar los resultados”. “La idea es crear un hábito, que esto se vea como necesario, tanto para los pacientes como para el plantel médico”, dice.
Una de las condiciones para estar en el grupo es seguir un taller donde se capacita a los voluntarios para conocer técnicas de clown, tips de sicología infantil, higiene hospitalaria, prevención, saber que sí y que no se puede hacer durante la visita. “Esto no es solo disfrazarse, requiere mucha responsabilidad y conocimientos para hacer un buen desempeño”, explica Galeano.
Una visita dura entre 3 a 6 horas, de acuerdo a la cantidad de pacientes por visitar, y el número de voluntarios que vayan ese día. Para sumar al proyecto se puede escribir a sidhartapy@hotmail.com.