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Artículo de NYT alimenta la obsesión de Trump sobre Gobierno paralelo

 

La publicación del artículo anónimo de un funcionario crítico con el presidente estadounidense, Donald Trump, ha alimentado la obsesión del mandatario sobre la existencia de un posible Gobierno en la sombra que trabaja para contenerle, lo que le atormenta desde que llegó al poder.

“Las células dormidas (del Gobierno) se han despertado”, rezaba un mensaje de texto que, según informes de prensa, circuló entre varios asesores y aliados de Trump el miércoles, después de que el diario The New York Times publicara la tribuna anónima.

Ese artículo, firmado por un alto cargo del Gobierno estadounidense, desvelaba un supuesto esfuerzo de resistencia interna por parte de un grupo de funcionarios, decididos a frustrar parte de sus iniciativas y sus peores inclinaciones.

La columna conmocionó a un Washington que aún no había terminado de leer los jugosos detalles sobre el día a día en la Casa Blanca incluidos en el nuevo libro del veterano periodista Bob Woodward.

La combinación de esos dos textos enfureció a Trump, que clamó traición, instó a su Departamento de Justicia a desenmascarar al autor de la columna y llegó a plantearse someter a sus consejeros a pruebas de polígrafo.

“Podría ser una persona del ‘Estado profundo’ que lleve allí mucho tiempo”, especuló Trump. El mandatario rescataba así uno de los conceptos más exitosos entre sus seguidores: la teoría de que existe un “Estado profundo”, una red de funcionarios de carrera que trabajan supuestamente desde dentro del Gobierno para minar los intereses del presidente.

El autor de la tribuna de The New York Times trató de adelantarse a esa previsible reacción del presidente, al asegurar en el texto que su resistencia no era la de un supuesto Estado profundo favorable al Partido Demócrata, sino la de un Estado firme de conservadores que comparten algunas ideas de Trump, pero no su estilo de Gobierno.

Esa explicación no evitó que los comentaristas conservadores bautizaran al funcionario como “Deep State Throat” (Garganta del Estado Profundo), en referencia al nombre de la fuente de Woodward durante el escándalo Watergate en 1974, Garganta Profunda.

El apodo se difundió rápidamente entre los seguidores de Trump, convencidos de que cualquier interferencia en las acciones del presidente supone una injerencia indebida en la voluntad popular.

Durante el primer año de Trump en el poder, en Washington predominaba la impresión de que había una serie de figuras que ejercían de contrapeso de Trump, y sus nombres no eran ningún secreto.

“Esto básicamente refuerza el mensaje (de Trump) de que hay una serie de gente metida en la burocracia de Washington que va en su contra. No estoy seguro de que consiga lo que el funcionario responsable de esto cree que consigue”, dijo el senador republicano John Thune.

“Lo que ha hecho esta persona es dañar los esfuerzos para contener al presidente. Ahora, si alguien le dice ‘No estoy seguro de esta idea’, va a pensar ‘Ah, fuiste tú quien escribió eso’”, afirmó un republicano. Trump se mostró este viernes satisfecho con los preciosos comunicados en los que sus principales asesores negaban haber redactado el artículo. efe

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