Con colchones a cuestas y la predisposición de vender sus creaciones, varias familias de la ciudad de Areguá ya se instalaron desde semanas atrás en la zona del Mercado Nº 4 de Asunción para ofrecer los emotivos juegos de pesebres que forman piezas claves para celebrar el aniversario del nacimiento del niño Jesús.
Pesebres y casitas de paja desde G. 25.000 a G. 350.000 son los productos presentados de la mano de aregüeños en la zona de la avenida Perú y Teniente Fariña. Como también plantas, alcancías y otros objetos de arcilla.
Estadía. La mayoría de los artesanos traen además de sus mercaderías, a sus hijos, colchones y utensilios para cocinar, ya que afirman que el flete para desplazarse con los productos todos los días es elevado y no generará ganancias. Duermen en las veredas, cerca de sus artesanías para evitar que los malvivientes lleven lo que con tanto sacrificio prepararon para comercializar.
En familia. El señor Valentín Meza (41) es uno de los vendedores que fabrica las emblemáticas casitas de terciada, ysypo y techo de paja. Comenta que viene hasta la capital durante esta temporada desde hace 25 años.
“Siempre vengo con mi señora y también mis cuatro hijos, ellos desde chicos ya nos acompañaron y ahora que ya crecieron me ayudan para armar las casitas. Ahora tengo más de 100 casas terminadas y 60 para armar”, señala Valentín.
Expresa que las ventas aún están regulares, pero tiene la esperanza de que se intensifiquen cuando se vaya acercando el 24 que es el último día en que estarán por el lugar.
Meza afirma que cuando termina la temporada de fin de año, deja su oficio de carpintería y se dedica a la comercialización de frutas y verduras.
Cuatro décadas. La señora Magdalena Torres (65) es otra de las trabajadoras que viaja desde la tierra de la frutilla para ofrecer pesebres de todos los diseños.
Destaca que hace 40 años se instala en la zona del mercado en estas fechas. Relata que lo que más se lleva es el niño Jesús de tamaño mediano y las alcancías.
La señora también se dedica a vender dulces en su ciudad cuando regresa de Asunción.
“Vengo con mi colchón y mis cosas. Duermo acá mismo y me levanto a las 4.30 porque a esa hora en la Avda. Perú ya hay mucho movimiento. Con estos negocios yo pude hacerle estudiar a mis hijos que ahora ya son grandes”, señaló Magdalena.