18 may. 2026

Armar el pesebre con tranquilidad

Por Richard E. Ferreira Candia

rferreira@uhora.com.py

-Esto es algo poco creíble. En menos de quince días, luego de dos años, fue completada la Corte Suprema de Justicia; se designó al nuevo integrante del Tribunal Superior de Justicia Electoral, un cargo vacante de un año; se conformó una terna y luego se eligió al nuevo contralor general de la República; se nombraron dos embajadores y hasta se aprobó una ley de concesión de aeropuertos solicitado por el Ejecutivo.

-Fue en tiempo récord, como pocas veces, comandante.

-Ferreira, el estilo de hacer política en Paraguay permite este tipo de “privilegios”, si así podemos llamar a este tipo de acciones. Cuando de cupos se trata, todo se hace de una manera acelerada. Claro, siempre que exista un acuerdo que beneficie a las partes. Cuando se trata de velar por otros intereses más urgentes para la gente, todo es más lento.

El comandante analizaba lo que se vivieron en estas dos semanas de puro “amor” y amistad entre luguistas, liberales y oviedistas. El punto ya había saltado en nuestro encuentro de la semana pasada y habíamos coincidido en ese mismo sentido, en que cuando se trata de cupos, los grupos políticos son capaces de negociar hasta con el diablo. No estaba de más repasar de nuevo este aspecto, atendiendo a que el pacto se consumó en los últimos días.

-Lugo, de alguna manera, pudo administrar el grave problema que tiene en el Congreso. El hecho de tener minoría absoluta hace que se vea obligado a negociar. Va cerrando un año bastante tranquilo, aunque con algunos sobresaltos sobre todo a mitad del año cuando se habló con insistencia sobre un eventual juicio político. Podrá empezar a armar su pesebre con cierta tranquilidad.

-Los acuerdos no duran mucho, comandante.

-No. No duran mucho. Y siempre es peligroso confiar demasiado en los aliados circunstanciales.

FIN DE AÑO. Comenzaba a caer la noche y ya íbamos por la segunda taza de café negro, sin azúcar, en el bar ubicado frente al Palacio de Gobierno. El comandante, a quien no le agrada mucho eso de las “fiestas de fin de año”, se quejaba porque la ciudad empezó a ser alienada con los villancicos de Navidad. Su hijo que sigue en España, lejos de él, tal vez era la razón por la que estas fechas no son de su agrado.

-Cuánta gente pasará de nuevo lejos de su familia -lanzó con un suspiro.

No quise ahondar su dolor, por lo que intenté hacer pasar el tema, preguntándole qué sabía de la Cumbre del Mercosur, desarrollada en Foz de Yguazú.

Contó que Lugo quedó algo molesto por la inasistencia de la presidenta electa de Brasil Dilma Russeff en la reunión con Lula da Silva. Aparentemente -dijo-, no quisieron opacar a Lula, ya que era su última participación en una cumbre regional. El encuentro Lugo-Russeff sería el 1 de enero.

-Otro aspecto que no pasó desapercibido, comandante, fue la omisión del caso de las trabas de Argentina. Ni Lugo ni Cristina hablaron del tema. No hubo reunión bilateral. Nada.

-Es cierto. El tema se acordó a nivel diplomático. Fue el canciller quien lanzó algunos “darditos” contra Argentina, pero se decidió que los presidentes no ahonden sobre el punto, porque supuestamente el capítulo está cerrado.

-Es difícil de creer eso.

-La verdad, el problema es de nunca acabar.

Es difícil hablar con el comandante cuando está “en otra”. Estaba pensativo, alejado de todo. Sentía que quería estar solo. Le inventé que tenía que regresar al diario para terminar algunas cosas. Cuando lea estas líneas entenderá por qué razón lo dejé sólo en el bar.

Antes de salir, amablemente, me recordó algo.

-Ferreira, no te olvides de que tenemos que armar el pesebre político de este año.

-Claro -asentí-. Lo publicaremos el otro sábado. Mario Casartelli se encargará de dibujarlo.