En el tercer mes del año, los precios al consumidor crecieron un 11% en comparación con febrero, evidenciando una desaceleración con respecto a la tasa mensual del 13,2% que se había registrado en febrero último y desde el pico de 25,5% mensual en diciembre de 2023, luego de la devaluación aplicada cuando asumió el presidente argentino, Javier Milei.
De acuerdo al informe oficial, los precios de los bienes tuvieron el mes pasado una variación positiva del 9,8% en Argentina en comparación con febrero; mientras que los de los servicios subieron un 15,5%, unos datos que ascienden al 302,4% y al 250,4%, respectivamente, en la comparación interanual.
Anticipándose a este escenario, el presidente Javier Milei había dicho a la radio esta semana que cualquier cifra en torno al 10% sería “un gol infernal”.
Milei gestiona una ambiciosa desregulación de la economía con el fin de reducir al mínimo el rol del Estado, controlar la inflación y alcanzar el “déficit cero” para fin de año.
Pero, según expertos, la desaceleración del ritmo de aumento de los precios no debe ser leída como una mejoría para los argentinos, puesto que está vinculada a la caída del consumo en un contexto recesivo. “La tasa de inflación está descendiendo acompañada por un fuerte descenso también del nivel de actividad económica y un aumento de los precios medidos en dólares”, escribió en su blog el exministro de Economía Domingo Cavallo, a quien Milei considera “el mejor economista de la historia argentina”.
Entre las subidas de precios registradas en marzo destacan las de educación (52,7%), por los incrementos de las cuotas en los distintos niveles educativos; comunicación (15,9%), por las subidas en los servicios de telefonía e internet, y los gastos de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (13,3%), por alzas en el servicio de electricidad. Los alimentos y bebidas no alcohólicas, el sector con mayor incidencia en todo el país, crecieron 10,5% en relación con febrero y 308,3% en términos interanuales.