Economía

Argentina: Crisis de origen interno y externo

 

El segundo mayor país sudamericano padece una severa deformación estructural, ya de larga data. Sus desequilibrios más graves son tanto de origen externo como interno. Esto es así porque el mundo entero sufre de preocupantes problemas estructurales. Al decir de Samir Amin, ya en los años 70 del siglo pasado el planeta tiene una mayor capacidad de producción que de consumo. Por eso sufre recurrentemente de inestabilidades entre mercados compradores y vendedores. Esta “cubierta de Titanic” en las relaciones económicas internacionales aumentó su desbalance cuando Trump, el presidente de la nación más poderosa del mundo en términos económico-financieros, tecnológicos y militares, se opuso tenazmente, y con medidas ya tomadas, al libre comercio y al combate al sobrecalentamiento de la Tierra y sus repercusiones caóticas en el ambiente.

EEUU se retiró de la Comisión Internacional que encabeza la lucha contra temperaturas extremas en el hábitat natural y contra las catástrofes climáticas expresadas en tsunamis así como en la alterada termodinámica eólica, aumentando el nivel de las aguas marítimas. También rescindió el Tratado del Atlántico Norte con Canadá y México, conocido por NAFTA, en sus siglas en inglés. Se retiró así mismo de los esfuerzos de integración vía libre comercio en la cuenca del Asia y del Pacífico. Y declaró la guerra comercial contra China y Turquía con el masivo aumento de aranceles a las importaciones de –respectivamente– la segunda potencia económica mundial y del megapaís emergente en Anatolia. Estos temibles epicentros de crisis, hoy en día, se globalizan al instante y con efecto fulminante.

DEFORMACIÓN. El mundo está azotado por desequilibrios estructurales no solo en el Hemisferio Norte. También en el Hemisferio Sur se detectan reiteradamente deformaciones estructurales que, a su vez, constituyen epicentros en otros megapaíses emergentes como Argentina y Brasil. Estas crisis meridionales son retroalimentadas por las ondas expansivas que vienen del Hemisferio Norte. Correa de transmisión entre los epicentros de ambos hemisferios es la globalización.

SUDAMéRICA. La peor posicionada en América Latina es Venezuela. Su naturaleza, causas y consecuencias no serán analizadas aquí, sino más adelante. La segunda peor es Argentina. El tercer país mal posicionado es Brasil, el mayor de América Latina. Ver al respecto la columna “Inestabilidad e incertidumbre”, publicada el pasado 2 de setiembre en este diario.

DéFICIT. Argentina sufre de déficit doble junto con otras variables desestabilizantes. Se hace referencia al déficit del fisco (-5% del producto interno bruto) y al del comercio exterior de bienes y servicios. A esto hay que agregar su creciente deuda externa después de que ha retomado y regularizado sus contactos financieros con el mundo exterior. Por otro lado, la Banca Central norteamericana ha venido aumentando progresivamente las tasas rectoras de interés en el mercado doméstico de los EEUU, fortaleciendo el dólar norteamericano (USD) a nivel mundial. Eso produjo que los capitales-golondrina, anidados en países emergentes y en otros países industriales de economía de mercado, retornaran nuevamente a su país de origen, Norteamérica. Lo que condujo a que el tipo de cambio del USD aumentara sustancialmente su valor nominal también en Argentina y que así su inflación local se disparara. Para revertir la situación, el Gobierno argentino recurrió a un préstamo extraordinario del Fondo Monetario Internacional (50.000 millones de USD) e hizo ostentación de una alta tasa de interés en su mercado doméstico para atraer y mantener capitales en Argentina, del orden del 60% anual, la mayor del mundo. No obstante, la crisis argentina dista mucho de haber sido superada totalmente. Es probable que parte de lo peor todavía esté por venir.

CONCATENACIÓN. Todos estos factores (globalización, su transmisión instantánea, los epicentros de crisis en ambos hemisferios junto con las deformaciones estructurales en los países emergentes) y sus repercusiones en precios (cotización de divisas, costo de créditos, inflación local, salarios, pasajes de transporte público, bienes de consumo e intermedios, servicios sociales, etc.) están estrechamente interconectados y en permanente condicionamiento recíproco.

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