Arte y Espectáculos

“Antes el músico paraguayo debía ser capaz de tocar todos los ritmos”

El baterista Toti Morel cumplió 66 años y en el 2019 lanzará su primer disco, con obras propias y de autores del medio. Con casi 50 años de carrera musical, en esta nota recuerda su paso por icónicas bandas.

El músico Víctor Humberto Morel Martínez, más conocido como Toti Morel, lleva casi medio siglo como baterista en Paraguay y tocó para legendarias agrupaciones de la escena local y este año se apresta a lanzar su disco como cabeza del proyecto.

Al nuevo emprendimiento de Morel, con temas de su autoría dentro del jazz-rock, se sumarán Joaju Cuarteto, así como los músicos Gustavo Viera (guitarrista), Tato Zilli (bajo) y Víctor Scura (teclados), con quienes comparte escenario en la actualidad.

Entre los temas que se incluirían en el nuevo material figuran Pontyac, de Roberto Thompson, y que ya grabara en los 80 en el histórico primer disco de vinilo de rock paraguayo Música para los perros, con el grupo Pro-Rock Ensamble; Carola, de Jorge Lobito Martínez, y temas propios como Marcación sobre Ayolas, Ayna, mamita querida, ya no voy a hacer más y Trozata en la menor.

EXPERIENCIAS. Con casi 50 años a cuestas de carrera como batero, Toti Morel se considera un instrumentista “todo terreno”, como los de “antes”, capaz de tocar “todos los estilos”, desde el jazz y el rock hasta llegar a los ritmos latinos y fusión, e incluso, el seis por ocho paraguayo.

Tras salir de su país a los siete años, desarrolló en Paraguay toda su vida artística como baterista desde los setenta, paseándose en diversos estilos musicales, desde el jazz junto a Lobito Martínez, Carlos Schvartzman, Palito Miranda, Gustavo Viera, Carlos Centurión y otros, hasta la música popular con referentes del medio como Ñamandu, Sembrador, Marco De Brix, Ricardo Flecha, Equipo 87, entre otros más.

“Desde los 18 años ya tocaba la batería y anteriormente, la guitarra. Mi primera actuación como baterista fue hacia los 70 con la orquesta de barrio La Joven Guardia, mi primer grupo. Después pasé a Los Bárbaros, que estaba integrado por el bajista Carlos Gómez, miembro del entonces disuelto grupo de Los Blue Caps”, recuerda Toti Morel.

Revela, además, que también fue parte de la mítica orquesta bailable Los Tommys y también participó en el grupo Pro-Rock Ensamble, con el cual grabó el hoy icónico disco de vinilo Música para los perros, considerado el primer material del rock paraguayo en ese formato.

También compartió escenario con Hugo Nascimento, guitarrista y director del grupo Los Topos; Los Freedom, y otros. “En los 80, tocamos en discotecas como El Caracol o en la movida universitaria, en las facultades de Derecho e Ingeniería. También le cubrí al baterista de Equipo 87, Luis Riolo Alvarenga, y actué en grupos de salsa en los 90, con el pianista Óscar Cabrera y otros. En paralelo también actuaba en grupos de jazz fusión y rock como Los Bravos, con Alci Rock (Alcides Bravo)”, especifica el instrumentista.

“La característica del músico paraguayo de entonces (de los 70, 80 y 90) era tocar todos los géneros musicales, ser capaz de ser todo terreno, y más en mi caso, ya que no abundaban los bateristas en décadas pasadas”, expone Morel.

Afirma que el recordado baterista Nené Barreto, formador de varios instrumentistas, fue su primer maestro. “No tenía un método el profesor y nos enseñaba como solo él sabía hacerlo. Yo tocaba de modo autodidacta y me recomendaba mejorar mi técnica”, cuenta el músico.

Asimismo, recuerda que en su juventud un día dejó la guitarra –un instrumento melódico-armónico– para tomar la rítmica de la batería, un instrumento del cual no se despegó nunca más. “Desde el inicio, al tocar la batería me sentí muy cómodo. Así aprendí a tocar todo el repertorio rítmico”, sostiene.

Toti Morel también se dedica a la docencia en el Conservatorio Nacional de Música (Conamu) desde 1997, además de hacerlo en la Universidad Nacional y Católica.

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