La dermatóloga Romy Giardina afirmó que hay que evitar el agua muy caliente que se acostumbra a utilizar en días de frío. “No hay que abusar con la alta temperatura del agua y debe aplicarse la crema inmediatamente tras el baño cuando la piel sigue húmeda ya que es el momento en que se logra mayor absorción”, afirma la profesional.
Siempre que la persona no sea alérgica no hay inconveniente con que contenga perfume y sugiere buscar los productos con vitamina A y urea porque las vuelve más humectantes y eficaces.
“Las presentaciones varían entre cremas, lociones y emulsiones y el invierno es ideal aprovechar para usar cremas que son las que tienen mayor contenido de aceite para hidratar mejor que las acuosas que se utilizan más en verano”, indica.
Recomendó utilizar cremas hidratantes específicas tanto para el rostro como para el cuerpo.
Para los niños, indicó, que debe evitarse la crema con perfumes, usar las suaves; utilizar jabón suave, neutro o el que tenga el PH 5, el más cercano a la piel. “Los jabones cuando son muy alcalinos secan la piel, por eso lo mejor es utilizar uno con el PH más cercano a la piel, que es el 5”, agrega.
En el caso de la cara, siempre es más complicado porque depende del tipo de piel, ya sea grasa o mixta que no cambia por ser invierno, pero mantiene su tendencia y si se hidrata demás puede engrasarse y producir barritos.
PROTEGERSE DEL SOL. Tampoco se debe olvidar el uso del protector ante la exposición solar. “De todas formas, el sol puede dañar el rostro por más que sea invierno y producir manchas”, advierte.
Para el cuidado de la piel también se debe tener en cuenta mantener una buena alimentación y la hidratación del cuerpo.
“La alimentación y la hidratación son importantes y repercuten en la piel. En el caso de las frutas, se puede optar por los cítricos y los antioxidantes, así como el consumo de vitamina E. Para los ancianos es bueno consumir antioxidantes”, recordó la dermatóloga.
Las complicaciones de piel como las melasmas (manchas) deben ser tratadas por un dermatólogo así como la dermatitis seborreica y la atópica, frecuentes en invierno porque la piel está menos expuesta al sol.
Giardina indicó que estas recomendaciones son válidas en los extremos de la vida, tanto en niños como en adultos mayores.