TERROR EN LA NOCHE. “El Sporting de Barranquilla compró mi pase en 1989 por 10.000 dólares. Decían que el presidente del club, Edgardo Barros, estaba metido en el narcotráfico. Llegamos a Colombia con Félix Almirón, Freddy Escobar e Ismael Rojas (los otros tres paraguayos adquiridos por el club) y el presidente nos llevó al hotel en su camioneta. Era de noche, y cuando nos estábamos yendo, reventó una cubierta, casi volcamos, y en eso nos rodearon como 20 patrulleras. Por lo visto nos venían siguiendo porque íbamos a alta velocidad. Nos apuntaron con armas. “Amanóma ápe”, pensé. En esa época Colombia estaba en manos de la mafia. Barros se bajó y les gritó a los policías que era el presidente del Sporting, nos señaló y les dijo: “Estos son jugadores paraguayos”. Ahí se calmaron los policías, nos pidieron los documentos, nos fuimos a la comisaría y después nos largaron”.
A FALTA DE PAN. “Estuvimos en Barranquilla dos meses y medio. No nos pagaban y con los tres compatriotas, Almirón, Escobar y Rojas, anduvimos 15 días alimentándonos con tortilla. No podíamos salir del hotel porque tampoco pagaban. Ya habíamos marcado nuestros pasajes, pero no podíamos salir. Nos decían que no íbamos a pasar Bogotá. Después renunciamos y el presidente nos dio mil dólares a cada uno, y así pudimos volver. Cuando llegué a casa, le dije a mi mamá que no quería saber nada de volver a comer tortilla por lo menos durante un mes. Es que allá comíamos tortilla a la mañana, a la tarde y a la noche. Desayunábamos, almorzábamos y cenábamos lo mismo todos los días”.