11 sept 2026

Amanece, que no es poco

Sí, otro día más, un poco de cocido, pan tostado, el hogar huele bien, pero de pronto esta mañana comienza a nublarse. Vino a visitarnos el aroma de Cateura. Allá lejos parece que algo va a explotar, no se sabe si es olor a gas o el fétido olor de aquella curtiembre o de los establecimientos avícolas que baldean los gallineros y luego arrojan el agua a los agonizantes arroyos... Un despertar asunceno, sin duda. <br/><br/>Ya en la calle, pasa un colectivo exhalando un humo negro que nos martiriza, por empezar el cuello de la camisa y después los pulmones, que pasarán la factura de salud a su debido momento. Pasa un auto de esos que saben sumar, cuatro por cuatro, conducido por uno que no tiene bien atornillada su cabeza. Ni oídos sanos, porque se escucha desde tres cuadras el sonido de su equipo. Cachaca amiga, ambiente de discoteca en el elegante automóvil, viernes de soltero, si te he visto no me acuerdo, porque la resaca no perdona.<br/><br/>La mañana se envilece con los ruidos de la calle, la Municipalidad no pone orden a los autos desvencijados y a los nuevos, descuidados, que llenan la ciudad de hollín. Por el momento están ocupados en una campaña en que todo el mundo se vaya a dormir temprano, que los bares y demás sitios nocturnos tengan un tope para cerrar, para que haya santa tranquilidad. Por lo menos de noche, en que muchos se dan cuenta de que no pueden salir en virtud de la inseguridad. Si te enfermas o necesitas moverte por una emergencia, lo siento amigo o amiga, aquí se terminan tus derechos humanos. Una chuchi preguntaría ¿para qué salir si podés hacer tu pedido por teléfono? Tiene razón, porque hay hasta delivery de ambulancia. Si no queda otra que salir a las venas de la noche, cabe en este boletín un consejo: usá por lo menos casco, si lo tuyo es una moto; y en caso de auto, respetá los semáforos que no mienten. <br/><br/>Si hay que seguir inventariando Asunción, están los barrios periféricos donde hay románticos peajeros nocturnos, interesados no solo en sacarte el botín, sino en quedarse con tu vida, que a ellos no les sirve para nada. En todo caso, la costean con impunidad o en una de esas la pagan con cambio chico y salen en una semana. ¿Razones? Porque los jueces se olvidaron, porque vencieron los plazos legales, porque las cárceles están abarrotadas o porque tienen reclusión domiciliaria en casas ajenas. Como diría un humorista: ser pobre es lo más barato que hay, ¿cómo no vas a tener un teléfono o un celular, chamigo? <br/><br/>Hacele caso a la chuchi, quedate en casa, yo sé lo que te digo. Hay cosas que están prohibidas para los que no tienen con qué comprar la impunidad de la noche. Y, sin embargo, uno ama la ciudad donde vive, porque siempre la esperanza se las arregla para sobrevivir. Ya vendrán tiempos mejores, tiempos de elecciones, de nuevas promesas que podrían llenar los baches si fueran piedras. Asunción es eso, un mosaico de miles de facetas, y uno se enoja o le sonríe cuando el inventario de cosas necesarias no cierra, porque somos unos eternos entretenidos en pensar que ¡pronto será un buen día! Por lo pronto, se huele a intendentables, y Asunción tiembla con los tempranos carteles que delatan ambiciones políticas.<br/><br/>