La Justicia brasileña dio otro paso ayer contra la ultraderecha más radical, que alentada por el presidente Jair Bolsonaro y en aras de “la libertad” prepara una serie de protestas contra la Corte Suprema y el tribunal electoral.
El magistrado Alexandre de Moraes, responsable en el Supremo de una investigación sobre difusión de noticias falsas y ataques a la democracia a través de internet, ordenó allanar las residencias de diez personas; entre ellas, un diputado y un cantante de ultraderecha acusados de conspirar contra las instituciones.
Se trata de Otoni de Paula, legislador y pastor evangelista, y Sergio Reis, un intérprete de música folclórica, de 81 años, que se ufana de su amistad con Bolsonaro y tuvo cierto éxito hasta hace una década, cuando dejó la canción para volcarse a la política. “El objetivo es un eventual delito de incitar a la población, a través de las redes sociales, a practicar actos violentos y amenazas contra la democracia, el estado de derecho y sus instituciones, o contra miembros de los Poderes de la Nación”, explicó el magistrado.
Esos atentados se sospecha que pudieran ocurrir en el marco de manifestaciones contra el Supremo y la justicia electoral convocadas para el próximo 7 de setiembre, cuando se celebra la independencia de Brasil, y que son promovidas por el propio presidente Bolsonaro.
Este mismo viernes, tras la nueva ofensiva judicial contra la ultraderecha, Bolsonaro reiteró que el 7 de setiembre estará junto al pueblo en Brasilia y São Paulo, pero no con amenazas, sino por la libertad, que es más importante que la propia vida, sostuvo. La víspera ya había dicho que los brasileños están aterrorizados por la supresión de las libertades y el derecho de opinión, que considera censurado por la presión judicial contra bolsonaristas que amenazan a magistrados y políticos en las redes sociales, en las cuales llegan a mostrarse empuñando armas de todo calibre.
Sin embargo, al ordenar las acciones de ayer viernes, el juez De Moraes citó, entre otras cosas, un audio difundido por el cantante Sergio Reis en el que se instaba a “sitiar” Brasilia con camiones el 7 de setiembre, “invadir” el Supremo, “romper todo y sacar a esos tipos a la fuerza”, en clara referencia a los magistrados.
El magistrado aclaró que “la libertad de expresión no se reviste de carácter absoluto y no puede ejercerse mediante la coacción, la fuerza y la violencia, pues así se superan todos los límites democráticos y se amenaza la convivencia pacífica”.