En un discurso tras su toma de posesión, Al Bashir, en el poder desde 1989, afirmó que será presidente “para todos los sudaneses” y trabajará por “la paz y la prosperidad del país con la esperanza de mantener la estabilidad y la seguridad”.
Prestó juramento ante el Parlamento en una ceremonia a la que asistieron varios jefes de Estado, entre ellos el de Egipto, Abdelfatah al Sisi; el de Zimbabue, Robert Mugabe; y el de Kenia, Uhuru Kenyatta.