Para 200 hectáreas se requiere unos cinco días con el fin de conocer la red topográfica, señalar los puntos necesarios y hacer trabajo combinado con drones, según el especialista, próximo a alcanzar el título de grado de Ingeniería Geográfica y Ambiental.
El profesional describe que cada vez más se está masificado entre los productores agrícolas el uso de teledetección, es decir la adquisición de datos vía imágenes, satélites, drones y/o cámaras; que pueden arrojar datos en color real, imágenes RGD, para saber cuántas hectáreas existen, dónde la máquina no debe cultivar (para evitar el error de siembra), etc.
“Para la imagen multiespectral, la cámara saca varias bandas de colores y son combinadas mediante un software especial. Este proceso se hace para ver el estado del cultivo, la etapa de la salud del mismo, si se necesita más o menos agua, detección de malezas y/o posibles ciclos anómalos”, refirió.
En tanto que con el mapeo mediante estas tecnologías se puede saber el estado de los cultivos, y prescribir para aplicar agroquímicos, con el fin de ayudar a desarrollar mejor los procesos propios del campo.
Soja, maíz y trigo están teniendo cada vez más acompañamiento, a pesar de que aún hay cierta reticencia a incorporar tecnología de punta; “pero la agricultura que tenga máquinas con capacidad de tasa variable puede generar las cantidades adecuadas de semillas y agroquímicos. La fumigación con drones abre las puertas a un gran salto, se gasta menos y se consiguen precios más competitivos”, estableció.