22 abr. 2026

Agresor de perro deberá pagar más de G. 17 millones

Por Édgar Medina

Insólita condena.  El can, de la raza pitbull, Tony posa con Fátima Arrúa, hija de Fátima Arrúa,  dueña del animal.

Insólita condena. El can, de la raza pitbull, Tony posa con Fátima Arrúa, hija de Fátima Arrúa, dueña del animal.

CIUDAD DEL ESTE

Ayer se dio el primer caso en el que un agresor es condenado a resarcir los daños y perjuicios a los amos de un animal, en este caso Tony, un can de raza pitbull, refirió el abogado Amado Manuel Fernández.

Tony había sido atacado con un mazo por Óscar Galeano Arrúa, en el Área 4 de Ciudad del Este, en octubre del año 2015.

El episodio fue filmado por un testigo y posteriormente el perro fue hallado tirado entre basuras en otro sector de la ciudad. Los propietarios demandaron al agresor ante la instancia civil, ya que entonces aún no estaba penalizado el maltrato a un canino.

La sentencia definitiva salió el 16 de mayo de 2018, cuando la magistrada Victoriana Cáceres sentenció a Galeano Arrúa a abonar la suma de 17.408.000 guaraníes por daños y perjuicios por responsabilidad extracontractual.

La querella sostiene que el monto establecido es insuficiente, ya que reclamaron la suma de 44.408.000 guaraníes y anuncian que apelarán la sentencia definitiva.

En el juicio, la defensa de Galeano Arrúa alegó que el perro atacó a su familia, por lo que él reaccionó solo en defensa. Ya después de la golpiza, Irene Arévalos de Galeano había señalado a la prensa que Tony intentó morderla y a su mascota, y que su marido solo la defendió.

Tony tenía 4 años, edad adulta, cuando fue atacado. Tras la agresión, que le produjo un corte en la cabeza desde la ceja hasta detrás de la oreja, el perro fue internado por una semana en una clínica veterinaria de Foz de Yguazú, con tratamiento intensivo y alimentación especial, ya que no podía masticar.

El tratamiento ambulatorio se extendió por 5 meses, completando 6 meses desde el día de la agresión. La expectativa de vida de un Pitbull es de 10 a 14 años, según los especialistas.

JUSTICIA. “La verdad sale a la luz. Por el hecho de que mucho se habló del tema, se manipuló, se crearon informaciones falsas que nos dejaron muy mal parados a mi familia. Ahora la Justicia dice que mi perro fue el agredido, no el señor”, afirmó Fátima Arrúa.

Tony prácticamente tuvo una vida nueva. “No sabíamos cómo iba a reaccionar al trauma que tuvo. Su comportamiento no cambió, siempre fue un perro muy manso. Es prácticamente una criatura, el único trauma que quedó es un poco más de desconfianza de las personas, miedo”, refirió la propietaria. El mayor miedo era que pierda el conocimiento, la audición, la vista o la capacidad de movimiento, pero ninguna secuela tuvo el animal, conforme al testimonio de Arrúa.