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Sociólogos y economistas afirman que el gobierno de Horacio Cartes apunta a favorecer a los grandes productores y advierten que esto traerá como consecuencia un alarmante aumento de la violencia y la pobreza.
El doctor en sociología Ramón Fogel previno al Gobierno de que favorecer a los ganaderos y sojeros y desalentar la agricultura familiar producirá la migración de los campesinos a la ciudad, donde no pueden ser absorbidos laboralmente, provocando muchas más situaciones de violencia.
Indicó que las designaciones del ex representante del gremio ganadero, Pedro López Ibieta, en el Instituto Nacional de Desarrollo Rural (Indert), y del ex titular de la Asociación de Sojeros, Regis Mereles, al frente del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) es una línea clara a favor de estos sectores.
Sostuvo que al parecer la respuesta de las autoridades a las demandas de una distribución equitativa de la tierra, recurso garantizado por la Carta Magna a los paraguayos, será la criminalización de las protestas o movilizaciones.
“Con eso no vamos a resolver el problema, la violencia va a generar más violencia y no se va a lograr la paz social que se quiere”, indicó.
Luis Rojas, economista e investigador de BASE Investigaciones Sociales, sostuvo que en materia de reforma agraria el gobierno de Cartes parece ser una continuidad de lo que hizo el gobierno de Federico Franco, es decir, apoyar a la agricultura empresarial y ganadería, al tiempo de debilitar aun más a la agricultura familiar campesina.
Recordó que Franco, en su breve periodo, habilitó siete variedades de semillas transgénicas que no estaban permitidas en el país, al tiempo de suspender todas las mensuras judiciales que venía impulsando el ente agrario para recuperar tierras fiscales.
“Esta línea favorable a los agronegocios la profundizará Cartes. En su discurso inaugural no dijo absolutamente nada de la reforma agraria, del campesinado ni del problema de la tierra, porque él y sus socios son parte de ese problema: del 2% de la población que concentra el 85% de las tierras del país, gran parte con un origen espurio o malhabido”, afirmó.
Sobre las designaciones en el gabinete, dijo que “esto significa que el gobierno estará al servicio de los ganaderos y los sojeros”. “Es una contradicción total. Las cartas orgánicas del Indert y del Senave dicen que no se puede nombrar al frente de estos entes a personas con conflictos de intereses. Es como poner a un zorro a cuidar las gallinas”, reflexionó.
Sin interlocutores. Sostuvo que de esta manera el campesinado, ya acosado por los grandes productores que quieren quitarles sus tierras, se encontrará más indefenso y sin interlocutores válidos en los entes responsables de atenderlos.
Ambos analistas coincidieron en que como consecuencia de esto el resultado en cinco años será más pobreza, en gran medida trasladada a las periferias urbanas, y mucha más desigualdad económica y social. El problema del desempleo y subempleo se irá agravando, provocando inestabilidad, conflictividad social, aumento de la delincuencia y la violencia, ingobernabilidad y posiblemente, un aumento de la violencia política.