15 jul 2026

Adictos al crac llevan a Tacumbú a un hacinamiento casi incontrolable

Un hacinamiento a punto de salir de control afecta en los últimos tiempos a la cárcel de Tacumbú, alertó ayer el director, Artemio Vera. Esta situación se debe en gran parte, según sus palabras, a personas que, bajo los efectos de estupefacientes, principalmente crac, cometen hechos punibles como hurtos y hurtos agravados, luego son arrestados y derivados a Tacumbú.

Hacinada.    Los reos copan el tinglado de Tacumbú, que es utilizado como dormitorio.

Hacinada. Los reos copan el tinglado de Tacumbú, que es utilizado como dormitorio.

Este es el principal problema que aqueja a la penitenciaría, que actualmente tiene 3.985 internos.

El director mencionó que un promedio de 25 personas al día ingresan a la cárcel, de las cuales por lo menos 18 son adictos a las drogas. La franja etaria de los mismos es de 18 a 25 años. Esto representa un 72 por ciento del total que ingresan a diario a la superpoblada cárcel.

“Preocupa demasiado que muchos de los que ingresan en la cárcel por cometer hechos delictivos sean jóvenes. El flagelo de las drogas es terrible y está afectando a los adolescentes y hasta a niños”, manifestó el director Vera.

El mismo señaló que ya no hay espacio para más presos, debido a que hace tiempo la cárcel colapsó.

“La realidad nos dice que ya no hay espacio, pero todos los días hay detenidos y remitidos a este lugar”, enfatizó.

De acuerdo a los antecedentes, en el 2011 surgió la posibilidad de que la instalación de Tacumbú pueda funcionar como un centro de formación y desaparecer como penitenciaría. Sin embargo, dicho proyecto no prosperó, aseguró el director.

De la mencionada cantidad de internos, solo 780 ya recibieron una condena; del resto, todos son procesados, de acuerdo a los datos suministrados por el encargado de la institución, quien destacó que se deben realizar más trabajos de prevención del consumo de la droga, como también de la comisión de hechos delictivos.

TRASLADOS. En dos años y medio, un total de 2.800 presos fueron trasladados a distintas penitenciarías para descomprimir el lugar.

Las cárceles que recibieron a los internos son la de Emboscada y las regionales de Misiones, Pedro Juan Caballero y San Pedro.

Para el traslado generalmente se tienen en cuenta la conducta de los presos, el interés de recibir alguna capacitación y otros requisitos.

Ayer, un grupo de 40 internos fue llevado a la cárcel de Emboscada, donde reciben diferentes cursos de capacitación, entre ellos de panadería, realizan talleres y trabajos en artesanía en cuero y madera. Los reos son pasilleros que no tienen celdas en Tacumbú.