Se podrá decir de todo, menos que fue un hecho sorpresivo. Lino Oviedo alcanzó el 100% de su libertad.<br>Se podrá hablar del pasado, solo que allí tampoco encontraremos nada nuevo: fragilidad institucional, manipulación de la justicia, oportunismo opositor y amnesia colectiva. Siendo así, más vale que hablemos del futuro. Porque si bien Lino Oviedo es el mismo de siempre, se moverá en una coyuntura diferente.<br>Predecir lo que sucederá con el más impredecible de los políticos del Cono Sur es tarea imposible. Si hay algo seguro, es que no se quedará quieto. Nicanor ha dado libertad de movimiento al más inquietante, hiperactivo e incontrolable de los actores de la política paraguaya. <br>Esa jugada audaz ha cumplido su primer objetivo: la oposición está dividida. El riesgo está en que cuando quiera frenarlo puede ser demasiado tarde. Por ahora, hay que reconocer que Nicanor Duarte actuó como hábil estratega.<br>Fernando Lugo tendrá que adaptarse rápido a la nueva situación. Ya no es la única luz rutilante en el firmamento opositor. Comparte el escenario con un personaje histriónicamente mediático. <br>Lugo se verá obligado a hablar más, a ser menos misterioso y a atraer cámaras y micrófonos. A nivel internacional, Lugo genera curiosidad por ser un caso exótico: un obispo candidato a presidente. Pero Oviedo también la genera, porque instala la duda sobre el futuro de la democracia paraguaya. <br>En cualquier caso, si Lugo no muestra algo nuevo, el gran protagonista de titulares y noticieros será Oviedo. No es que Lino tenga algo importante que decir, solo que habla sin parar. O Lugo termina con su mutismo o Lino terminará con él.<br>La Concertación, tal como está hoy, no tiene nada que ofrecerle a Lino Oviedo. La presidencia está reservada para Lugo y la vicepresidencia para algún liberal. Oviedo no se contentará con ningún cargo inferior. A la Concertación le agradaba la idea de contar con los votos oviedistas, pero el propio ex general libre es otra cosa. Produce escozores vergonzantes. Y una alianza con Patria Querida provocaría arcadas en buena parte de los electores de este partido. <br>En el fondo es saludable que corra solo. Me deprime pensar en la mera posibilidad de que la gran alianza opositora del Paraguay esté representada por un ex militar, ex colorado, enriquecido desde los cuarteles, ex golpista, acusado de muertes varias y de temperamento bastante facistoide. <br>Como ven, Oviedo está libre, pero yo sigo pensando lo mismo que pensaba de él hace diez años.<br>Algo comparte Lino Oviedo con Fernando Lugo. Tendrá que hacer proselitismo sin tener la seguridad de que lo dejarán competir en las elecciones. <br>Agosto de 2008 puede encontrarlo en el Palacio de López o de nuevo en Viñas Cué. Si, para más desgracia de esta República desgraciada, ocurriera la primera posibilidad, se produciría una confusión fenomenal. Habría ganado un candidato opositor, pero representante de un coloradismo ?offshore?.<br>¿Se podrá hablar entonces de que sucedió la dichosa alternancia? ¿Podrá afirmarse que cayó el Partido Colorado? Le puedo asegurar amable lector que nadie ?ni siquiera el propio Oviedo? puede responder con claridad estas preguntas. Suena absurdo, pero es paraguayamente posible.<br>