Hubo un tiempo en que hacer el diario empezaba con el sonido de las máquinas de escribir, de los teléfonos a tubo y el olor penetrante de la tinta. En las mesas de la Redacción se acumulaban las cuartillas mientras los periodistas escribían a contrarreloj la historia que debía entrar en la edición del día.
En la imprenta, los linotipos recibían los moldes de letras que los operarios armaban casi como un rompecabezas. Después, la rotativa hacía el resto. El diario salía a la calle por la tarde y los canillitas anunciaban su llegada con ese grito que quedó en la memoria de varias generaciones: “¡Timoreeee!”.
De allí también nació el nombre Última Hora, ligado originalmente a esa edición vespertina que llegaba cuando el día comenzaba a caer sobre Asunción.
Hoy, 53 años después de aquel 8 de octubre de 1973, resulta difícil imaginar aquella Redacción sin computadoras, teléfonos inteligentes, cámaras digitales y pantallas. Pero detrás de todos esos cambios hay algo que no se modificó: la necesidad de buscar una noticia, comprobarla, contarla y ponerla en contexto.
De la tinta a la pantalla. El periodismo cambió al mismo ritmo que cambió la sociedad. El aturdidor “clac”, “tac”, “clic” de las máquinas de escribir fue reemplazado por el sonido mucho más silencioso de los teclados. Las fotografías dejaron atrás los procesos de revelado y las noticias dejaron de esperar al cierre de una edición.
Hace dos décadas, Última Hora sumó su versión digital y comenzó otra etapa. La información pasó a circular durante todo el día y el diario amplió sus formatos con contenidos audiovisuales, pódcast, newsletters y nuevas formas de narrar la actualidad.
La transformación no fue solamente tecnológica. También cambió la relación con los lectores. Hoy una noticia puede llegar en segundos a una pantalla, generar una conversación inmediata y convivir con cientos de otras informaciones.
En medio de esa velocidad, el desafío dejó de ser únicamente llegar primero.
Una nueva etapa: entender la noticia. Por eso, este aniversario encuentra a Última Hora mirando también hacia adelante con ÚH +análisis, una apuesta que parte de una idea sencilla: la noticia no termina cuando se cuenta qué pasó.
¿Qué hay detrás de un hecho? ¿A quién afecta? ¿Qué consecuencias puede tener? ¿Qué voces faltan? ¿Qué intereses están en juego? ¿Cuál es el contexto que permite comprenderlo?
Son preguntas que buscan acompañar al lector en una época marcada por la abundancia de información y por la necesidad, cada vez mayor, de distinguir entre dato, opinión y ruido.
La apuesta incorpora además a especialistas y colaboradores que aportan sus conocimientos y miradas sobre los temas que forman parte de la agenda.
Después de 53 años, Última Hora sigue cambiando porque también cambió la manera de informarnos. La tinta quedó en la memoria, las máquinas de escribir son parte de la historia y aquel “Timoreeee” pertenece a otra Asunción.
Pero hay algo que permanece: detrás de cada edición, cada pantalla y cada plataforma sigue estando la misma pregunta que acompaña al periodismo desde siempre: ¿qué está pasando y por qué importa?
“Última Hora es el camino que tenemos para poder mostrar realidades, dando a la gente elementos para que saque sus propias conclusiones. Sostenido por la credibilidad, ÚH mantiene el compromiso con la información veraz y el análisis profundo, dando voces a expertos en diversos ámbitos, como la política, economía y sucesos”. Miguel Ángel Riera, Director general de Multimedios Vierci.